Hay cosas que te las cuentan los psicólogos y te parecen sensatas, pero que luego además vas y las compruebas en la vida real. Hoy intentaba acordarme del efecto de tus expectativas sobre el comportamiento de los que te rodean. No me salía el nombre y lo he buscado: es el efecto Pigmalión. Lo escuché por primera vez en el pleistoceno, cuando estudiaba, y lo cierto es que luego me he acordado un montón de veces de ello (que no del nombre del efecto), viendo que realmente PASA.Por si os fuera útil, educativo o instructivo, os copio tal cual de la wiki lo que pone del efecto Pigmalión, referido al trabajo:
Laboral:
Si un empleado recibe la continua aceptación de su jefe, es muy posible que aquél exhiba un alto desempeño en sus funciones y por tanto su rendimiento sea más alto, a la vez que efectivo. Si por el contrario, sus capacidades son siempre cuestionadas por parte del superior, la actitud indiferente y desmotivación por parte del subordinado irán aumentando, lo que incuestionablemente conllevará una disminución de la cantidad y calidad de su trabajo. En el mundo de la empresa, el Efecto Pigmalión viene a significar que todo jefe tiene una imagen formada de sus colaboradores y les trata según ella; pero lo más importante es que esa imagen es percibida por el colaborador aunque el jefe no se la comunique. De tal manera que cuando es positiva, todo va bien, pero cuando es negativa, ocurre todo lo contrario.Un jefe entra en la oficina donde están sus trabajadores y observa a uno de sus subordinados, al que aprecia mucho. El jefe no se da cuenta pero entra con una sonrisa de lado a lado y además habla con un tono amigable y le ofrece tareas que fomentan el crecimiento intelectual. Hasta este momento el subordinado no tenía ningún pensamiento (ni bueno ni malo) hacia su jefe, pero ante estos estímulos es más sencillo que él comience a sentir amistad por su jefe. Sin darse cuenta el jefe, el resultado de la relación entre él y su colaborador ha llegado a la situación que tenía en mente el jefe pero que ha sido favorecida por acciones propias que no ha observado pero que ha realizado realmente.
Por otro lado también existen efectos de Pigmalión con el mismo resultado (se consigue el fin que se tiene en mente) pero de tónica negativa. El jefe no aprecia a un subordinado aunque no sepa cuál es la razón para ello. El subordinado no tiene ningún tipo de opinión sobre su jefe. Cuando llega el jefe lo hace con cara agria, tono imperativo y le asigna tareas que están muy por debajo de la capacidad de su colaborador. El subordinado tiene más probabilidades de acabar realizando sólo ese trabajo pues recibe estímulos que le dirigen hacia esa situación. Al final el jefe dice "Sabía que no podía dar más" sin darse cuenta de que muchos signos que recibe el colaborador son creados por el jefe de forma velada incluso para él mismo.
Supongo que como todas las teorías psicológicas es parcial y algo simplista, pero la verdad es que a una servidora, que es de natural empático y bastante mala en aquello del disimulo facial de lo que piensa, me funciona con precisión cronométrica.
Para lo bueno, y para lo malo.
Lo que viene a reforzar que es rentable pensar bien de los demás, y que la soberbia es poco eficiente, por más fundada que pudiese estar, o parecernos. Lo del buen rollo funciona. (Salvo con suelas de zapato antiempáticas o con autoestima injustificadamente elevada - con esas, zapatilla!)









