domingo, octubre 23, 2005

Observaciones naturalistas

Uno de mis escritores favoritos es Oliver Sacks.

Oliver Sacks describe enfermos y enfermedades en plan naturalista. Es neurólogo, y también escritor. O al revés. Da igual.

Para mi es especial porque, a diferencia de otros médicos escritores o escritores de médicos (un sub-género que a veces intercalo en mi pasión por la novela negra y policíaca - el Dr Watson y la forense Scarpetta son puentes inter-géneros), no novela enfermos difíciles que sanan gracias a su pericia; en realidad la mayoría de sus pacientes son incurables. No habla de altruismo y sacrificio heróico en condiciones extremas para salvar vidas a costa de renuncias emocionales y personales (jesús, qué plastas y vanidosos son algunos); en realidad sólo raramente se refiere a sí mismo. No describe morbosamente los horrores de los últimos momentos que preceden al final de una vida, buscando la lágrima; de hecho sus libros rebosan un extraño optimismo y vitalidad para tratar sobre pacientes generalmente crónicos.

En realidad diría que es el único médico escritor que describe la vida de sus pacientes mucho después del brillante diagnóstico, mucho después del fallo del tratamiento, cuando el tiempo ha demostrado todo lo que puede dar de sí en términos de mejoría, cuando la cronicidad ha enseñado ya su cara fea y el ser humano ha puesto en marcha sus ganas de vivir para adaptase a la nueva situación. Muestra más. Sigue ahí. Más o menos.

Los libros más típicos son los recopilatorios de casos clínicos, 6 o 7 en un libro. Algunos me resultan especialmente interesantes-educativos, me hacen pensar, me resultan muy próximos tal vez.
El de los gemelos autistas que hablaban entre sí soltándose números primos de 6 cifras y la única forma de entablar conversación con ellos era soltar uno de 7 cifras. Entonces levantaban la vista con interés y contestaban con otro de 7.
El del pintor que tras un ataque cerebral perdió la visión del color y sentía morir su creatividad.
El de la autista que consigue llevar una vida independiente y trabajar, incluso relacionarse, pero necesita un "traductor de emociones" porque no entiende los sentimientos, ni los detecta en los demás. Y se fabrica una máquina de abrazos, porque los necesita pero no soporta el contacto físico con otras personas.

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero y Un antropólogo en Marte son dos títulos que me atrevo a recomendar.

13 comentarios:

Hanna B dijo...

es el señor de la peli despertares? la peli me gustó mucho en su día (antes de cogerle manía al robin williams...)
me gustaría leer lo que recomiendas, pero no estoy segura si con mi particular hipocondría autosugestiva acabaría sintiendo todos los sintomas...jurl..
en todo caso conviví con un maníaco de los numeros primos, pero lo hacía por diversión (decía).. lo de la máquina de abrazos suena bien.. bueno tampoco quiero parecer frívola, estos casos son bastante tristes en realidad...

Luc dijo...

Si no me equivoco, lo más interesante de la "conversación" de los gemelos autistas es que ni siquiera habían aprendido qué son números primos. Lo sintieron de alguna forma. Hace siglos leí extractos del libro y me fascinaron mucho.

Alfredito dijo...

Yo también le tengo manía al tal Williams! Ja ja ja.
Seguiré tus consejos, Xurri.

denke dijo...

1 persona muy muy cercana sufre una enfermedad neurodegenerativa, y otra persona muy muy muy muy cercana tiene sintomas...
Es curioso, pero aparte de la preocupacion, siento una extraña "obligacion" de disfrutar de mi vida.

Xurri dijo...

El Williams a mi me parece como el Jim Carrey de los melodramas ... tampoco lo soporto...
Alfreedito, empieza por el del señor que confundió a su mujer con un sombrero, es el más ameno.

Si, Hanna, Despertares es un relato de Sacks. No sé, chica, si te perjudicaría la lectura o no... por si acaso mejor te los cuento y sin detalles escabrosos.

Y sí, Luc, tienes razón, las sumas y las restas les salían muy mal a los gemelos, y no sabían multiplicar. Simplemente veían el número, como quien saluda a un vecino.

Hablando de números primos, hay un libro que también me encantó. Es griego, pero lo leí en català: L'oncle Petros i la conjectura de Goldbach, de Apostolos Dioxadis. Habla de un matemático que intenta demostrar la conjetura de Goldbach: cualquier entero par mayor que 2 es igual a la suma de dos números primos. Conjetura que en 1998 seguía sin demostrarse.

No se porqué pero ahora lo tengo en la misma estantería que los de Sacks, todos juntos.

Denke, lo siento. Disfruta!

Xurri dijo...

Alfredito, se me ha disparao la tecla de la eeeeeeee....discuuuulpaaaas

Dicarlo dijo...

Pues vaya, parece interesante.
Empezaré con el del "sombrero..."
Aunque buscare en algún catálogo de venta por correo si tienen la "maquina que da abrazos", eso me ha gustado.
:-))

Xurri dijo...

Ya veo que el rollo máquina estrujadora tendría su público... la verdad es que en la descripción del libro parecía un tanto aparatosa, con un compresor hidráulico o similar...típico trasto teletienda, de avería un tanto patética si te pilla dentro... juasss.
Propongo alternativas ( 1 y 2)un poco más cutrecillas pero bastante más manejables en caso de panne.
Y claro, siempre queda el recurso de abrazar al prójimo, que no hay que descartarlo así de entrada como alternativa lúdica y razonable...digo yo.

dragon negro dijo...

vaya, a mi me dejaron el libro de el hombre que confundio a su mujer con un sombrero y me sorprendio bastante, tanto por lo curioso de los casos como por la forma de explicarlos, me apunto la otra recomendacion...

Hanna B dijo...

tomo nota del libro que recomiendas (para el primo cercano), en cuanto a la alternativa de la máquina de los abrazos, me quedo con la 2, gracias :)
del dr. sacks, ahora tengo la típica mezcla de respeto por el tema y curiosidad por leerlo... (morbo se llama?) iré a ver si los encuentro y los ojearé antes...;)

egotista dijo...

Hola Xurri! El post me ha llamado muchísimo la atención. En mi familia, por desgracia, proliferan los problemas psiquiátricos. Me apunto los libros, seguro que caen cualquier día de éstos.

Xurri dijo...

Jo, Ego, siento que tengas que saber lo que es eso, parecido pero diferente pero como Denke que tiene gente malita cerca.
Uf, nunca sé que decir a quien sabe lo que es ver sufrir a alguien de cerca, con el rollo de lo crónico planeando con su "no way".
Creo que lo que decía Denke es verdad, uno está extrañamente obligado a disfrutar la vida.

Los libros no son especialmente deprimentes. Te lo dice alguien que seca discretamente lagrimillas con Dumbo y llora a moco tendido (hipando) con Marco. Son básicamente interesantes.

MH dijo...

Sin duda.
Lo suscribo.