martes, noviembre 22, 2005

Interrúmpeme, anda...

Hablo poco, pero cuando hablo pretendo que se me escuche, y si fracaso me pico de una forma irracional, por ejemplo cuando alguien me interrumpe.

Otro defectillo.

Por otra parte, tengo tal convencimiento respecto a lo valioso de mis contribuciones que no vacilo en interrumpir a cualquier parlante para compartir mi punto de vista. No quisiera privar a nadie ni un instante de mi brillante parecer. Un rasgo mediterráneo poco apreciado en latitudes más frías.

De lo poco que hablo diría que la mitad es por teléfono, y de esa mitad, la mitad por los odiosos aparatos de teleconferencia. Un canal a la vez: si hablas tu, haces callar al otro, o viceversa. Únasele el idioma y de la ecuación saldrán (raíz de X)*interrupciones maleducadas por mi parte y otras tantas de supervivencia ajena por la otra. Fuente de malosentendidos.

A la vejez viruelas - acabo de redescubrir el messenger.
Que ya iba siendo hora, por otra parte. O no.

El caso es que en este caso ya no es la ley del más fuerte o de la voz más potente. Ahora es la ley del más rápido.
Y las interrupciones -incontenibles- quedan en el pizarrín, ahí, con sus faltas, delatándote anacrónicas entre frases que ya han superado el punto de la conversación que las motivó.
Un auténtico diálogo para besugos.

Curioso.

Time consuming.

8 comentarios:

Hans dijo...

Jurljurljurl... siejke lo de los 3200 cc se esparce ilimitadamente, Darlin'!

MH dijo...

Interrúmpeme, anda....si hay güevos. :D

Hanna B dijo...

uiiii..!!! en mi casa las interrupciones son lo más normal del mundo, un caos de conversaciones de besugos superpuestas, y claro, una está acostumbrada a eso y a veces cuesta callar y escuchar (qué gran arte), pero estoy en ello.
lo bueno es que no me molesta demasiado que me interrumpan, si me permiten mientras tanto seguir hablando, juassss!!

Alfredito dijo...

Del Messenger lo más interesante es repasar las conversaciones desde el principio. Pasa algo parecido a lo de los chats y que a mí me produce auténtico estupor (interesado como estoy en los procesos de comunicación). Me explico. Normalmente, en el día a día, para llegar a decirle a alguien algo emotivo pasan a veces años. A esa compañera de trabajo con la que siempre te encuentras en la sala del café, pero que es de otra sección, pude que nunca llegues a dirigirle más de unos cuantos saludos rituales. Pero, ay amigo, si te la "cruzas" por el Mess la cosa cambia, y de un "hola, qué tal, soy Alfredito, el de Contabilidad", pasas en sieto u ocho frases a decirle que "siempre he pensado que eras la mujer de mi vida". Es un prodigio. Y asusta.
Un besito, Xurri, preciosa. Por cierto, después de escribirte por aquí ya puedo decírtelo: ¿quieres casarte con migo y que nos vayamos a Tombuctú?
¿Lo ves? Ha vuelto a pasar.

denke dijo...

JAJAJAJAJAJAAJA!!!
soy igual! no podriamos tomar un cafe juntos! no nos dejariam hablar!
(no, es entira cuando vieses lo interesante de mis interenciones me escucharias jejeje =P)

Xurri dijo...

Mucho cubicaje, Hans, ya veo, un auténtico bólido!!!!!!!!!

MH, güevos, pós va a ser que no hay. Pero tú empieza a hablar y ya verás como no te dejo decir esa boca es mía.

Hanna, a mi si me molesta que me interrumpan porque no me dejan oirme a mi misma, con lo bien que hablo y lo que me gusta escucharme....

Alfredito: definitivamente SI QUIERO. Vámonos YA.

Denke, cuidadín que soy difícil: aprovecharía tus pausas al beber café y renunciaría a tomarme el mío para no perder audiencia... JUAS!

tatxe dijo...

joer que xunga que eres, si me permites que te interrumpa.

tres dijo...

Pues habla mujer, que la comunicación es esencial se interrumpa o no, lo importante es saber el preciso instante que más fastidia...jejejeje.

Adoro la imprevisibilidad, sip.