jueves, noviembre 17, 2005

Ni al lugar, ni en el momento preciso

Ayer por la mañana al salir de casa recogí un disco que hacía años que no escuchaba.

Cuando un disco me gusta no me canso de escucharlo una vez y otra, en el coche, en casa mientras cocino o mientras pinto, andando o en el metro (antes con cassette, luego con diskman, ahora con mp3), en el ordenador mientras trabajo (con auriculares y si lo permite el copyright - brrrr, me tiene el mediaplayer hasta las narices!!). Y voy repitiéndolo una vez y otra, ininterrumpidamente, sin piedad con el resto de personas alrededor cuando no uso auriculares. Les miro con cara de corderito y digo "solo una vez más y lo cambio, vale?".

El porqué me puede gustar tanta repetición carece de toda lógica. Igual algún cortocircuito neuronal en mi cabeza. O tal vez se trata de una versión cronificada de lo que les pasa a los niños con los cuentos -y los vídeos-, que siempre quieren oír -ver- el mismo y no te dejan cambiar ni una coma de la versión original. Cada vez que suena oigo un arreglo nuevo, o entiendo una frase a la que nunca antes había prestado atención, o disfruto de un trozo de tres segundos en la melodía que entona con mis instintos a la perfección.

Cuesta que un disco entre en esta categoría, y cuesta meses desplazarlo de ella. Debo decir que no siempre llegan a ella por su calidad, pues es impredecible cuando un disco se me pega. Creo que en realidad depende de mi propio estado de ánimo.

El caso es que finalmente cuando un disco sale del reproductor (sacando humo), ya sea porque otro disco lo desplaza, por amenaza de divorcio o por simple hastío, lo retiro de la circulación y entra en el olvido durante meses, años.

Con él aparco los sentimientos y recuerdos asociados a esa época. Las sensaciones de frío o calor. La inercia de las manos al pintar, los colores de los cuadros que nacieron con ellos. Las miradas o las caras de quienes habitaron aquellos días. Los números con los que trabajé. Los lugares dónde estuve. A veces hasta la ropa y los perfumes. Son como archivos externos de memoria: los retiro y se quedan olvidados, pero allí.

Un día, al cabo de muchas otras cosas, de golpe recuerdo una frase de una canción y quiero volver a oírla. Al sonar la música vuelve todo, y es un momento de introspección vertiginosa: terremoto interno, breve, intenso, casi instantáneo, sin secuelas. Tsunami emocional.

Ayer la frase que me picó por la mañana fue "Como el Lindo Gatito fracasamos invariablemente, para diversión del personal, que nos mira de reojo. Y como el Coyote nunca llegamos a la hora, ni al lugar ni en el momento preciso". Con esa cogí el disco.

El terremoto apareció en el coche, 20 minutos después, con "Porque de ti volví a aprender el nombre de las cosas. Porque de ti volví a aprender lo necesario...."

13 comentarios:

Albert dijo...

No aniré molt lluny en el meu comentari, perquè aquest cop vull arribar el primer. Diré que el tema de la repeició ad infinitum em sona molt. Jo me'n sé d'una que sempre menja el mateix al mateix restaurant, que escolta, com tu, la mateixa música durant dies i dies, que quan agafa un autor/a determinat/ada n para fins que se n'ha llegit tota la seva bibliografia (i, si fos per ella, tornaria a començar). Aixs! Beneurades sigueu les dones, algunes, en aquest món particular que habiteu!
PS Potser no és una qüestóde gènere. Queda obert al debat, qui vulgui, eh?

b-on//janbaar dijo...

a mi tb. me pasa lo mismo con los discos!
A veces su carga emocional es dmesiado grande, y tengo que dosificarlos o el tsunami que genera es colosal. otras veces tb. se van al olvido por meses, mi psique deice que basta pero un día se activa algo en mi interior, veo algo, recuerod algo y voy al archivador, despolvo del olvido el disco y le vuelvo a dar libertad auditiva. Me acaba d epasar con el disco de Nick Cave -let love-

Grigri dijo...

Curiós... potser l'albert tindrà raó amb això de que és una qüestió de gènere!!

Jo faig exactament el mateix. Sóc capaç d'escoltar el mateix cd moltíssimes vegades i associar-hi els sentiments d'aquell moment. Generalment busco el cd que conté el tipus de música que necessito a cada moment.. i llavors si passat un temps torno a escoltar aquella/es cançons, van irremeiablament associades al record.. és com si cada cd acabés marcat d'alguna manera pel moment en què van aterrar a la nostra vida, no?

:)

MH dijo...

Me suena lo de escuchar múscia en modo repetitivo. Teno larga experiencia.
Sin ir más lejos recuerdo un mes redactando una tesina al ritmo de Born in the USA.
Y luego está el efecto magdalena de Proust de la canción del verano. Pero esa es otra historia...:)

Hanna B dijo...

otra, otra! me inscribo en la lista de escuchadoras compulsivas repetitivas. me pasa mucho más con la música que con otras cosas, pero tambien son notables las adicciones compulsivas temporales al chocolate, al parmesano, a las berenjenas y al pa amb tomàquet.
creo que alguna parte del cerebro queda enganchada a un placer concreto y necesita más y más... tenemos cerebros yonquis??

Hans dijo...

Hace muchos años que no "quemo" los discos, aunque hay algunos de los plásticos de los viejos tiempos que si alguien los cogiese por los extremos, se precipitarían hacia el suelo cual muelles, tanto los escuché.
Digamos que yo soy adicto a temas concretos, que se me pegan. Puedo pegarme años canturreando un tema concreto. Hay canciones que escuché una vez y he buscado como loco.
El Último de la Fila me engancharon bastante, he de reconocerlo. MGarcía menos (a diferencia de Quimi Portet, que es un espíritu libre, genial y muy pesao a ratos -aparte de guitarrista, cosa que es obviamente un plus ;-D-, MG es un músico de bolos con el culo pelao y con las túrbidas maneras de los supervivientes de ese negocio. Desconfio de su "buen rollito". Lo cierto es que además conozco sus trucos del oficio, :-D y me parece bien que los emplee: me gustan, qué carajo. Pero igualmente cierto es que no me sorprende. Después de "Soy un accidente, un error de medida: un viajero de barro que se lleva la corriente" (y tantas otras frases del disco donde estaba Insurrección) que ni siquiera es mi canción favorita de ellos, creo que está ya todo dicho.

tres dijo...

Ays, que veo que esto esta generalizado...urhg!

A mi me pasa con las BSO de las pelis, soy capaz de aprendermelas de memoria antes de saber siquiera el argumento del film, y es que mi "pequeño vicio" es dejar puesto el dvd y escuchar mientras hago de maruja; la peli nicaso, la music total...

Besos casiesquizofrénicos, juas!

tatxe dijo...

A mi, la tontería grande que me pasa con la música, es que cuando realmente una canción ya se ha quedado fijada en mis cuatro neuronas, es que no es que la escuche a todas horas, sinoq eu cuando la vuelvo a escuchar, me invento la letra en función del contexto. Por ejemplo, si me pilla fregando la canción de My Way, me dedico a canturrearla estilo:
"Si, fregando estoy,
el sábado es, limpesa dayyy"

Y así con toda canción que pillo, para escarnio y maldecir de mi pareja. POrque a parte de las burradas que puedo llegar a soltar, desafino como una mala cosa.

Dicarlo dijo...

Qué gracia!
Acabo de hacer un post sobre un disco.
Telepatía?
El Último de la Fila y MG uno de mis favoritos.
;)

Alfredito dijo...

Conocí a una chica que grababa la misma canción en un cd todas las veces que le cupiera y la oía una y otra vez durante días y días.
A mí me pasa que compro un disco (cd, claro) y lo oigo una vez y ya no lo escucho nunca más. Otros, sin embargo, aparecen y aparecen y aparecen. Algunos son como una segunda memoria.
Besitos.

denke dijo...

a mi tb me pasa... puedo escuchar una cancion mil veces hasta que le estrujo todo lo que puede transmitirme.
la ultima con la q me ha pasado es "un caribe en nueva york" de Arjona.

Xurri dijo...

Albert, sembla que ets l'unic que no s'obsesiona repetint cançons (bueno, me queda la duda de si Hans repetía canciones o no; parece que escuchaba muchas veces los mismos discos pero no se si con "repeat" o intercalando).

Parece que a casi todos nos ha dado por ahí alguna vez. Debe ser lo que dices de la sección yonqui cerebral, Hanna. MH, también tengo la banda sonora de mi tesis, en este caso Estopa (aaarrrggg!!).
Tres, las BSO que me se de memoria son todas las de Disney, cosas del oficio de madre.
Y Tatxe, supongo que luego te perdonan cuando pones esas cosas que cocinas en la mesa, no? Yo te perdonaría.
Dicarlo, será telepatía, tá claro.

Lo mío con MG es una cosa irracional. Ya he dicho que mi dependencia musical no siempre está en relación con la calidad del disco, y los dejes de MG reconozco que son de perro viejo. Pero los aviones plateados son tan míos que creo que sobrevuelan mis hélices de ADN. Secuelas de cuando vivía en su barrio, veía pasar aviones plateados rozando los tejados y le veía a él pasar a comprar el butano. Seguir escuchándole es buscar aquellos aviones. Su último disco me encanta, BTW, pero no puedo discriminar si es bueno o no. Sesgo emocional.
Segunda memoria, estruje musical.. lo que sea. Enganche puro.

Albert dijo...

Dona, sí que vai a tenporadetes, especialment quan trobo alguna cosa nova. Però mai compulsivament. M'agrada anar canviant la BSO de la meva vida. Serà per això que el meu blog parla del "changing"?.