jueves, diciembre 08, 2005

Rutineando

Las cosas excepcionales dejan de serlo con la frecuencia, para pasar a la mucho menos valorada fase de rutinear. La mayoría de las personas, que posiblemente excluye a los neuróticos obsesivos, le tenemos cierta reserva al rutineo. Pero tras un poco de reflexión, he concluido que la rutina está probablemente infravalorada.

Cierto que la novedad tiene el puntito excitante de lo desconocido y estimula nuestra imaginación y nuestras ganas de disfrutar, y el retillo de estar a la altura de la nueva situación. Además, la condición de novedad suele aportar cierto grado de imprevisibilidad que es sumamente adictivo: como el juego. Ahora gano, ahora pierdo, y no lo puedo anticipar. Venga, pruebo otra vez. Refuerzo intermitente y aleatorio.

La repetición nos permite aprender acerca de las variables de la nueva situación lo suficiente para predecirla, y quizás ahí esté la clave de la rutina: es predictible. No hay sorpresas. No hay incertezas ni angustias de anticipación. No hay subidones frente a refuerzos inesperados.

Una adicción como otra cualquiera: adicto a la novedad.

La adicción a la novedad la fomenta nuestra cultura cada vez más: forma parte de la rueda del consumo y cada vez más de la ética laboral (quién no ha recibido su charlita sobre estar abierto al cambio y quién no ha recibido aún el consejo "tienes que leer Quién se ha llevado mi queso", libro que ODIO). Flexibilidad empresarial, falta de compromiso, renovación de bienes de consumo, dinamismo mercantil. Flexibilidad personal, falta de compromiso, renovación de parejas/amistades y dinamismo sentimental.

Desde aquí, sin que sirva de precedente y entrando en franca contradicción con mi naturaleza perpetuamente insatisfecha con el presente, reivindico la rutina como camino a la felicidad. Reivindico una frase a la que nunca he prestado la atención debida: "Si encuentras algo bueno y te empeñas en seguir buscando, acabas encontrando algo peor".

Sin caspas, sin faltar el espíritu crítico y con el debido respeto a la mejora continua, pero vive la routine. Bien por lo bueno conocido, bien por apreciarlo, bien por poderlo disfrutar, bien por juzgarlo en su valor y no en base a nuestras desmesuradas expectativas de bondad de lo desconocido. Bien por dejar que lo nuevo bueno entre en la rutina. Sin pánico.

Muchas veces lo mejor ya está aquí. Solo hay que saber mirar, sin miedo.

7 comentarios:

Dicarlo dijo...

No he leido el libro "el queso se lo llevó el ratón" o algo así.jiji.
Si siempre fuera verano?
Si siempre fuera invierno?
Estoy deacuerdo que estamos ante un momento donde todo nos espuja a sentirnos insatisfechos, al querer conseguir lo que no tenemos (aunque lo tengamos y no lo valoremos).
Rompo una lanza por la rutina, pero una rutina fruto de un conocimiento profundo de un mismo, Una rutina buscada, aceptada y consecuencia de unas vivencias.
Pero que bonito es romper la rutina con una locura.

Hanna B dijo...

ums, creo que no conozco bien el significado ni alcance de rutina. para mí tiene una connotación negativa, de aburrimiento, y de hecho no acabo de valorarla en su merecido punto.
por otro lado, mantener un ritmo de vida habitual con sus horarios estables, salidas programadas y calma deseada, me relaja y me calma y me tranquiliza, una vida desordenada me altera mucho. entonces, vivo en la rutina sin saberlo?¿ voy a rumiar sobre ello :)

Hans dijo...

Sin que sea incongruente con el exhabrupto gamberro de ayer, querida, estoy absolutamente de acuerdo, en los exactos términos del penúltimo párrafo de la entrada. Y si, lo del puto queso es una basura infame. Fue repartido profusamente con ocasión de cierta fusión por cierto ex-Presidente de Consejo. Creo que está todo dicho. :D

pere dijo...

Ai, és tan difícil de vegades arribar a trobar la rutina satisfactòria, que la vida és converteix en una búsqueda interminable i aparentment sense sentit. De totes maneres, i tu ho dius, no existeix la rutina -malament aniríem- més que superficialment, perquè cada dia ens sorprèn una nova perspectiva, una nova imatge, una nova visió que incorporem a la nostra rutina. El canvi, per millorar o empitjorar, és la nostra constant.
M'ha agradat el post.

Luc dijo...

Mmm... No me gusta la rutina de madrugar, ir a trabajar, volver a casa y ir a dormir. Las otras, las deseadas, sí que me gustan, como por ejemplo, desayunar tostadas con pavo y pepinillos, pero mira, incluso las deseadas a veces las cambio voluntariamente y en lugar de pepinillos las tomo con cebollitas.

Albert dijo...

Rutina sí, rutina no. Segurament, un cert grau de rutina que, com a mínim a algun(e)s, ens conforta, ens permet estar atents a petits detalls que prenen importància amb una mirada nova. Qui ho sap? El meu pare sempre deia: "tot és relatiu".

Alfredito dijo...

También odio ese libro. Nos lo regaló a todos los profesores del equipo de etapa el director de estudios y, después de leerlo, le hice una crítica que aún lo tiene boquiabierto. Menudo discurso fascista para convencernos de que es bueno que nos den por el ojete y que debemos de estar contentos por ello. Es el colmo del capitalismo radical.

¿La rutina? Pues depende, hay de todo tipo. A mí, por ejemplo, me encanta "ir al lavabo" a la misma hora o tomarme un café rutinario a media mañana o llegar a mi casa y ver que sigue allí mi gata Daky... Eso, depende.
Besitos