sábado, diciembre 24, 2005

Nudos en la red

Entre Navidad y fin de año estaremos de vacaciones. Hemos concentrado los eventos socio-familiares en dos días intensivos - 24 y 25 - y así tenemos una semana entera de asueto.

Mientras preparaba todo y pensaba en cosas que hacer estos días, una vocecita ahogada me susurraba en alguna zona cerebral... "y la ADSL????? y los blogs???? y los otros bloggers???? y el correo electrónico????"

La he espantado con la mano, como quien le advierte a una mosca que se la está jugando. Pero la vocecilla terca volvía al ataque "Xurri, que en realidad da igual, porque los bloggers están de vacaciones y no van a conectarse. Además, últimamente no actualizan, no visitan, no comentan. Seguro que pronto lo dejan, primero unos y luego otros. Tampoco pasa nada. O sí? Sí te pasa, Xurri?? Qué te pasa???(je je je)". No se porqué pero los 3 últimos jés me han sonado algo siniestrillos.

Además de evidenciar la insolencia y la mala leche con la que me habla mi conciencia, muestra de que sabe dónde duele, me he quedado pensativa.

Sobre los nudos que me atan a la red, hechos con cuidado e intención, y que ahora están ahí, en forma de links a la derecha de la pantalla (más los "favoritos" del PC).

Lazos de palabras vuestras y mías. En horas altas y bajas, mías y vuestras. Habrá quien se ría de esto. Y habrá quien lo considere tonto o un despilfarro inútil del tiempo. Pero a mí me gusta, y me hace bien. Los lazos que han surgido este año de blogs son vínculos reales, unos -los poquitos con cara, y los escasísimos con voz- más reales aún. Cada día hay alguna interacción social. Lo de la silla a la puerta de la casa:

- Buenas tardes María, como le ha ido hoy?
- Bien, bien. ¿Eso que hierve en su cocina es el guiso que comentamos?
- Sí, me he atrevido con él esta mañana, usando su receta.
- ¿Qué tal la receta?
- Pues estupenda, pero algo en el sofrito no fue como debía.
- Es curioso, algo similar le pasó el otro día a don Luciano. ¿Dio con los ingredientes precisos?
- Sí, Don Carlos realmente tiene de todo.
- Ciertamente.
- Mire, por allí baja Don Fernando. ¡Buenas tardes, caballero!
- Muy buenas tardes tengan, Señoras.
- ¿Dónde vamos tan elegantes? ¿Al casino tal vez?
- Tal vez, tal vez. Es posible que allí encuentre a ciertos caballeros con los que deseo comentar un asunto que me preocupa.
- Bien , pues no se entretenga, y que tenga una velada agradable.
- Hasta luego, señoras.
- Hasta luego.
- Yo también me voy, debo ver a unas comadres.
- Que tenga muy buenas tardes.

Algo de esto, imposible en los pisos de la ciudad, lo encuentro en la red. Y no sabía cuánto echaba de menos algo que nunca he tenido.

Son pocos días y en el pueblo al que voy hay un centro de internet, así que algo sí que me conectaré, y por lo tanto ni siquiera me despido hasta la vuelta.

jueves, diciembre 22, 2005

Ya queda menos

Esto es un adviento, pero en vez de esperar gozosa la llegada de la Navidad, la espero ansiosa y cabreada. Ya queda menos, pero también mi tolerancia se va acabando y cada vez me irrita más el tema espumillón y barretinas de borde blanco.
Pero aún queda lo peor.

Alguien que sabe de mi adoración navideña se ha chivado en Laponia, y Santa me tiene algo de precaución. Dicen que de los 4 con gafas, Rudolph es el que más ganas me tiene. (se ha maquillado la nariz para que no le reconozca, pero yo creo que es el de la derecha, con el teléfono).



En el próximo post cambio de tema. Palabra.

lunes, diciembre 19, 2005

Rudolph se llama el reno



Tra lara lara la lá.


Aquí el simpático Rudolph


(O se acaba pronto esto o me veo con camisa de fuerza. Irrecuperable).

sábado, diciembre 17, 2005

Feeling apabullated

Or overwhelmed, que pal caso es lo mismo.

De mal en peor, desde hace 10 días parece que nada me sale bien. Cada pequeña cosa chunga que me pasa crece y se lía para hacerse cada vez más gorda. Una pequeña mala suerte se une a una decisión poco afortunada. Esta se encadena con una incidencia inesperada y se juntan para formar una fatalidad. Tras las risitas nerviosas iniciales, la magnitud del embolado va tomando dimensiones cuantificables con el sistema métrico - o kilométrico - y ya no tengo ni ganas de reir ni ná, solo tengo agobio y la sensación de estar desbordada. Agujero en el estómago y tal.

Y al final es como el pájaro uiuiui. Que miro pálante y digo Ui Ui Ui Ui....

Para acabarlo de adornar, a medida que se enredan las cosas en el trabajo se acerca la navidad en plan tornado tropical, con toda esa familia propia y ajena cayendo en tromba, esos platos cebones llenos de grasas polisaturadas, esas sobremesas que nunca se acaban - con fuentes inacabadas de azúcares, manteca y almendras en diversos formatos-, esos cuñados de ojos pequeñitos mirando al vacío con aire abotargado, esas charlas de desear estar leeeeejjjoooosss de allí. Y toda esa coacción emocional y familiar lanzándose en picado sobre tí (una vez que estás a tiro, la van a desperdiciar).

Finalmente, y porque no hay dos sin tres, se ha roto un bajante de la finca y hay que cambiarlo. Pues pasa por mi recibidor. Jóete. Y como es viejo, tanto como la finca, que es del año 43, pues no lo paga el seguro. Jóete.

UiUiUiUiUi... creo que Xurri está de crisis.

martes, diciembre 13, 2005

Peaso lunes

Aprovecho este rinconcito que lleno a mi antojo para, sin el menor refinamiento, soltar lo que desde hace unas 19 o 20 horas me corroe las meninges :

VAYA CACHO LUNES!!

uff... No muy elaborado, pero intenso.

Disculpen mi escasa sofisticación. Ciao.

lunes, diciembre 12, 2005

Fatalidades

No me gusta oir en voz alta que hace tiempo que no me pongo enferma.
Tampoco que parece que no hay caravana.
Ni que en la cuneta había alguien cambiando una rueda, qué pringao.
O que mi coche no se estropea nunca.
O si este mes hemos ahorrado bastante.
Me da mal agüero decir que un cambio es a mejor.
O celebrar el cumpleaños antes del día que toca.
Hablar de una entrevista antes de ir.
Y abrir un regalo antes de Navidad.
Comentar que coloco algo de valor en un sitio seguro.
O discutir en voz alta si le han robado a un vecino. Que esto aquí no pasa.

En general odio oir desgracias y escuchar lecciones sobre su prevención.

Creo que soy supersticiosa. MUY SUPERSTICIOSA.

La probabilidad y la lógica se me dispersan. Y adoro mi queso.

Tras lo cual confieso que encaro, con pereza, la tercera fatalidad (incómoda pero ni grave, ni dramática) de este año, con la secreta y absurda creencia de que se debe a mi imprudencia al comentar.

jueves, diciembre 08, 2005

Rutineando

Las cosas excepcionales dejan de serlo con la frecuencia, para pasar a la mucho menos valorada fase de rutinear. La mayoría de las personas, que posiblemente excluye a los neuróticos obsesivos, le tenemos cierta reserva al rutineo. Pero tras un poco de reflexión, he concluido que la rutina está probablemente infravalorada.

Cierto que la novedad tiene el puntito excitante de lo desconocido y estimula nuestra imaginación y nuestras ganas de disfrutar, y el retillo de estar a la altura de la nueva situación. Además, la condición de novedad suele aportar cierto grado de imprevisibilidad que es sumamente adictivo: como el juego. Ahora gano, ahora pierdo, y no lo puedo anticipar. Venga, pruebo otra vez. Refuerzo intermitente y aleatorio.

La repetición nos permite aprender acerca de las variables de la nueva situación lo suficiente para predecirla, y quizás ahí esté la clave de la rutina: es predictible. No hay sorpresas. No hay incertezas ni angustias de anticipación. No hay subidones frente a refuerzos inesperados.

Una adicción como otra cualquiera: adicto a la novedad.

La adicción a la novedad la fomenta nuestra cultura cada vez más: forma parte de la rueda del consumo y cada vez más de la ética laboral (quién no ha recibido su charlita sobre estar abierto al cambio y quién no ha recibido aún el consejo "tienes que leer Quién se ha llevado mi queso", libro que ODIO). Flexibilidad empresarial, falta de compromiso, renovación de bienes de consumo, dinamismo mercantil. Flexibilidad personal, falta de compromiso, renovación de parejas/amistades y dinamismo sentimental.

Desde aquí, sin que sirva de precedente y entrando en franca contradicción con mi naturaleza perpetuamente insatisfecha con el presente, reivindico la rutina como camino a la felicidad. Reivindico una frase a la que nunca he prestado la atención debida: "Si encuentras algo bueno y te empeñas en seguir buscando, acabas encontrando algo peor".

Sin caspas, sin faltar el espíritu crítico y con el debido respeto a la mejora continua, pero vive la routine. Bien por lo bueno conocido, bien por apreciarlo, bien por poderlo disfrutar, bien por juzgarlo en su valor y no en base a nuestras desmesuradas expectativas de bondad de lo desconocido. Bien por dejar que lo nuevo bueno entre en la rutina. Sin pánico.

Muchas veces lo mejor ya está aquí. Solo hay que saber mirar, sin miedo.

domingo, diciembre 04, 2005

Resacones

Los efectos de las resacas son claramente defensivos frente a la repetición de conductas nocivas.

La relación causa-efecto suele ser lo suficientemente próxima para que hasta el más lelo pueda asociar "comportamiento excesivo" con "malestar evidente".

Hay resacas para todos los gustos y para todos los excesos: resacas de alcohol, resacas de tabaco, resacas de drogas blandas, y duras; resacas de amores, resacas de amistades y resacas de sexo. Resacas de comilonas. Resacas de broncas. Resacas de llantos. Resacas de mar. Resacas de sol. Resacas de ejercicio físico. Resacas de ausencias. Resacas de perezas. Resacas de actividad. Resacas de críticas y resacas de mentiras. Resacas de navidades. Resacas de familia. Resacas de sinceridades. Resacas de las palabras dichas. Resacas de las no dichas. Resacas de domingos.

A todas les resulta común el exceso previo. La sensación de que hubiese sido mejor contenerse en algo. La sensación del paso más allá. Y el malestar más o menos intenso de las consecuencias lógicas. Físicas (esas son fáciles) y emocionales (a veces algo difusas). El efecto "día después".

Pero la contención continua es difícil, or otherwise: malo. Una naturaleza vulcaniana tipo Mr Spock es antinatural. Práctica, a qué negarlo, pero difícil de mantener en el tiempo. Extremadamente aburrida, asimismo...

Para bien o para mal, la mayoría tendemos a un exceso aparatoso y cíclico, con exaltaciones protagonistas y sobrevaloraciones de nuestra capacidad, de aguante o de dignidad. Nos cargamos de valor para seguidamente meter la pata . Más bien estilo lindo gatito.

En fin, que por muchos efectos aversivos en forma de resacas variopintas que experimentemos una y otra vez, somos harto duros de mollera en el tema aprendizajes. Para cuando estemos eseñaos al punto justo nos moriremos todos de puro viejo. Aiiis.