Entre Navidad y fin de año estaremos de vacaciones. Hemos concentrado los eventos socio-familiares en dos días intensivos - 24 y 25 - y así tenemos una semana entera de asueto.Mientras preparaba todo y pensaba en cosas que hacer estos días, una vocecita ahogada me susurraba en alguna zona cerebral... "y la ADSL????? y los blogs???? y los otros bloggers???? y el correo electrónico????"
La he espantado con la mano, como quien le advierte a una mosca que se la está jugando. Pero la vocecilla terca volvía al ataque "Xurri, que en realidad da igual, porque los bloggers están de vacaciones y no van a conectarse. Además, últimamente no actualizan, no visitan, no comentan. Seguro que pronto lo dejan, primero unos y luego otros. Tampoco pasa nada. O sí? Sí te pasa, Xurri?? Qué te pasa???(je je je)". No se porqué pero los 3 últimos jés me han sonado algo siniestrillos.
Además de evidenciar la insolencia y la mala leche con la que me habla mi conciencia, muestra de que sabe dónde duele, me he quedado pensativa.
Sobre los nudos que me atan a la red, hechos con cuidado e intención, y que ahora están ahí, en forma de links a la derecha de la pantalla (más los "favoritos" del PC).
Lazos de palabras vuestras y mías. En horas altas y bajas, mías y vuestras. Habrá quien se ría de esto. Y habrá quien lo considere tonto o un despilfarro inútil del tiempo. Pero a mí me gusta, y me hace bien. Los lazos que han surgido este año de blogs son vínculos reales, unos -los poquitos con cara, y los escasísimos con voz- más reales aún. Cada día hay alguna interacción social. Lo de la silla a la puerta de la casa:
- Buenas tardes María, como le ha ido hoy?
- Bien, bien. ¿Eso que hierve en su cocina es el guiso que comentamos?
- Sí, me he atrevido con él esta mañana, usando su receta.
- ¿Qué tal la receta?
- Pues estupenda, pero algo en el sofrito no fue como debía.
- Es curioso, algo similar le pasó el otro día a don Luciano. ¿Dio con los ingredientes precisos?
- Sí, Don Carlos realmente tiene de todo.
- Ciertamente.
- Mire, por allí baja Don Fernando. ¡Buenas tardes, caballero!
- Muy buenas tardes tengan, Señoras.
- ¿Dónde vamos tan elegantes? ¿Al casino tal vez?
- Tal vez, tal vez. Es posible que allí encuentre a ciertos caballeros con los que deseo comentar un asunto que me preocupa.
- Bien , pues no se entretenga, y que tenga una velada agradable.
- Hasta luego, señoras.
- Hasta luego.
- Yo también me voy, debo ver a unas comadres.
- Que tenga muy buenas tardes.
Algo de esto, imposible en los pisos de la ciudad, lo encuentro en la red. Y no sabía cuánto echaba de menos algo que nunca he tenido.
Son pocos días y en el pueblo al que voy hay un centro de internet, así que algo sí que me conectaré, y por lo tanto ni siquiera me despido hasta la vuelta.










