lunes, enero 02, 2006

La sanahoria (die pastanaguen)

Yastamos de vuelta, al menos una parte. Llenos de buenos propósitos y con un flotadorcillo de turrón que hunde nuestro ombliguillo hacia las profundidades de la madurez.

Ya nos hemos sentado en torno a una mesa a la que un 37,8% (+/- 0,83%) de los presentes hubiese preferido no sentarse. Ya hemos comido como labradores que tienen que afrontar el crudo invierno de labranza y la vida acalefactada de las casas de piedra, para luego reposar cubiertos de mantitas como cebones recién nacidos con todo el crecimiento por delante.

Ya hemos gastado cantidades absurdas en adquirir bienes innecesarios que no corresponden ni a deseos ni a ilusiones ajenas, sino más bien a compromisos irritantes en los que el incordio del gasto se suma a la malinterpretación de agravios inexistentes materializados en regalos inoportunos.

Buen rollito, compartido.

Pero al fin seguido de unos días de relax, que a todos - navideños y no - nos favorecen (aunque empeoran el tema engorde...). En fin. El caso es que aquí estamos, de vuelta a la productividad.

Pero yo os quería contar que este año, DeuNostruSenyor me ha iluminado durante las navidades.

En uno de mis repetidos trances hiperglucémicos en los que no se sabía si iba a ganar mi estómago o mi corasón, se me apareció nada menos que el mismísimo San José andando junto a una mula, camino a Belén (supongo). Allí, con su túnica invernal, mucho más joven al natural que en foto (o debería decir en la imaginería popular?), e infinitamente más guapetón. Sin piercings ni coletas. Limpio. Los calzones en su sitio, y no a media pierna, sin enseñar elásticos impropios. Un primor. Increíble.

Pero no fue la aparición de su apuesta persona lo extraordinario, sino la caña que empuñaba con la zurda, de la que colgaba una zanahoria apetitosísima que basculaba sobre el morro de la mula.

La bestia se relamía y se afanaba por llegar a la zanahoria, y por ende, a Belén. Un sistema de refuerzo barato y eficiente, puesto que la zanahoria hay que dársela igualmente, está escrito en la declaración de los derechos laborales equinos.

He bebido demasiado blanco con matices, me dije.

Como dándome la razón, la caña empezó a balancearse al ritmo de una rumbita de Melendi y en uno de sus vaivenes hipnotizantes apuntó a unas matas próximas que me resultaron familiares. La proverbial aparición de Bugs me ayudó a ligar cabos a pesar de mi sopor.

Y aquí mi revelación:

LAS ZANAHORIAS CRECEN EN EL CAMPO Y NO LLEVAN CAÑA DE ORIGEN!!!!

Gracias, Sanjo. Gracias Bugs.

Este año no me rompo los cuernos para ser el empleado del mes, y simplemente me hago una foto y me la cuelgo en mi casa, que me cunde más.

Trrreeeemenda xorrada de post.

9 comentarios:

tatxe dijo...

Eso de la foto me ha molado. Además siempre tendrás a tu medio-naranjo que te dirá que has quedado monísima.

pere dijo...

Ei, xurri, veig que tornes en forma de la teva gira gastronòmica i... ;-)Això de les aparicions sempre mola.
Se't trobava a faltar.
T'havia desitjat ja bon any?

Hanna B dijo...

xurri, celebro tu vuelta a can blog!!
die pastanaguen es un gran título, luego me he perdido un poco con la caña, la mula y el bugs.. pero me he quedao con la aparición del santo este tan virilmente guapo, que cenaste la noche antes? me pido un sueño de estos YA.
petons!!!!!

Hans dijo...

Xurri surrealistic!
Ya me darás la referencia del blanco en cuestión, querida. Evidentemente resulta muy sugestivo en el sentido estricto del término. Besos.

Xurri dijo...

Si, Tatxe, en esa ventaja de mi santo halagüeño no había caído. Pero igual degeneraba en una opción peor:
Promoción interna: el familiar del mes.

No ho se, Pere, en qualsevol cas gràcies per trobar-me a faltar. El mateix dic.

Hola Hanna, guapa!!! a que está guapo el santo? Y creo que pasa un mal momento familiar ;o)Ais, quedeuemperdoni.

Hans, ya se que el post es un poco delirante, pero juro que tiene su explicación racional... respecto al vino, sé que era un Rueda (verdejo), pero no recuerdo más. Ips. Sugestivo, tá claro.
bsos.

MH dijo...

No comer de más.
No ponerse metas.
No ambicionar.


¿Este año va a ser el del Xurri-Zen?

Ommmmmmm.

:D

Alfredito dijo...

A mi hijo le pasó algo parecido tras una ingesta desafortunada de no sé qué setas que se había traído de Holanda. En fin, es por si te sirve de algo. Él dijo que nunca más comería setas, ni siquiera champiñones...
Besitos.

tenblog dijo...

joder....si es q el vino te da unas soñarreras como te eches siesta, que son para flipar.
Para flipada me he quedado yo con tu post....juas

bellosoli dijo...

un post ben original! això de la foto està prou bé! una bona motivació!