jueves, febrero 09, 2006

Con un canto en los dientes

Adoro a mi dentista.
Tras varios intentos fallidos por fin le encontré.
Es un tipo amable.
Me tortura siempre con una sonrisa.
Me hace mil perrerias, con esa insufrible banda sonora de alta frecuencia, acompañada del sordo rumor del aspirador...
Mientras, yazco en la más completa y patética indefensión, extrañamente sumisa.
Muda.

Me pincha, me hiere, me ahoga y me agota.

Me trata como a una niña, con mentirosas frases simples:

- No te va a doler
- Es un momento
- Ya está
- Ya estamos acabando


Me da órdenes concretas y no contradictorias:

- Abre más.
- Ahora sobre todo no te muevas.
- Echa la cabeza un poco hacia atrás.
- Quieta.


Cada vez que vuelvo se sorprende, porque sabe que le tengo auténtica fobia. (¿Cómo decirle que la primera sorprendida soy yo?) .
Pero es que de una vez a otra se acuerda de mí.
Y cada vez que me hace daño me acaricia la mejilla y me pide perdón. (Y una ante todo es muy, pero que muy agradecida).
Además siempre se despide de mi con dos besos. (Es una de las tres o cuatro personas del mundo con las que tengo tales confianzas, familia incluida. Es un extrovertido, y me suele pillar debilucha, con la guardia baja).
Finalmente, siempre me da recuerdos para mi madre.

Se gana lo que le pago. Iría hasta gratis.

6 comentarios:

Hanna B dijo...

que maravilla! me han entrado ganas de que me hagan un empaste (o dos)... el dentista es un tema no resuelto en mi caso. lo cambio a menudo sin éxito. y tengo historias tenebrosas de dentistas chilenas y dentistas catalanas perpetrando atentados en mis pobres piezas bucales. tambien conoci un dentista gigoló (totalmente verídico). enfin, me lo presentarías...?

Hans dijo...

Me alegro de que dispongas de un buen facultativo de esa especialité. Cuando pienso en dentistas SIEMPRE pienso en "The little shop of horrours", esa obra maestra del cine independiente.
Besos (en la mejilla sana) :D

bellosoli dijo...

jo de dentistes no en sóc massa expert. Afortunadament no n'he necessitat massa més que pels queixals del seny. Ara, el tio s'hi va lluir. Primer va decidir traure-me'ls d'un en un. Així que la tortura es va prolongar. I només me n'ha tret els d'abaix així que encara tinc els d'adalt que aquesta setmana, curiosament, m'han fet mal. I a sobre quan em va treure el d'abaix a la dreta se'm va infectar la cara i se'm va unflar quinze dies! un desastre... Conserva el teu que pel que dius és una joia!

Pablo dijo...

A mi lo que me llamó siempre la atención de los dentistas es ese don que poseen para decodificar los sonidos cuasi guturales que emitimos mientras estan trabajando en nuestra boca.
Coincido con vos en el tema de las mentiras, y curiosamente usan siempre las mismas incluso del otro lado del Atlántico.. probablemente constituya una asignatura mas en la currícula de la carrera de dentista.
Un abrazo (para no hacerte doler)

nimue dijo...

no he visitat massa dentistes en aquesta vida, per sort no m'han fet falta... però si haguera d'anar m'agradaria poder parlar d'ell així!

Albert dijo...

Glups, quin tema! Fa sis mesos que tinc una visita pendent al dentista perquè se m'ha fet malbé el primer queixal de la meva vida. No sóc gaire valent, però potser si trobes una dentista semblant al teu....