domingo, marzo 26, 2006

Donde digo digo...


Con la constancia de ánimo que me caracteriza, ahora estoy mustia.

El parche de la playa ha sido breve y seguido de abulia, con una trasgresión dietética por compensar - horror.

Un espejismo nada más.

Pones los pies en la arena y te parece que la arena ya va a ser la suela de tu calzado indefinidamente. Que el ruido del mar va a sustituir el del tráfico. Que la calma chicha va a dejarte descansar- por fin. Que podrás dormir al sol, sentir plenitud por una vez. Dejando lejos las tonterias - que lo son - por las que te pagan para que te preocupes - que lo haces - la mayor parte de tu vida. Que la compañía armónica va a continuar siéndolo como fondo de tu particular nirvana.

Pero no. "Tu eres infeliz un 80% del tiempo". Y tú, como para dar la razón, pues te sientes mal inmediatamente. En plan avería entran los sistemas secundarios, y mal, empiezas a interpretarte a ti misma - en segundo plano los cortocircuitos dando polsaco, llenandote el coco de autodiagnósticos que resultan en una serie de evidencias: que no sabes quien eres ni qué quieres ni a donde vas ni de donde vienes ni para que coño estás aquí ni cuanto tiempo ni con quien ni donde ni como ni cuanto más puedes desperdiciar con desequilibrios ni si son desequilibrios o momentos de clarividencia - unos y otros. Que no te gustas.

Serán las hormonas. Putas hormonas. O la crisis de la decena que me cae encima como una condena: Xurri no, ahora con más respeto, señora Xurri. Respetable y neurasténica señora Xurri. Hay que joderse.

Me está bien empleado por poneros los dientes largos con la playa.

He subido mi musiquilla melancólica de adolescencia al Gramófono para acabar de cerrar este domingo en el que además, para mayor desánimo, me han robado una hora de sueño, como cada año por estas fechas.

14 comentarios:

Pablo dijo...

El domingo frecuentemente produce esa extraña sensación, que mezclada sutilmente con otras forma un cóctel destructivo. Como sea, ante el agobio siempre existe la opción de abandonar la vida proletaria y abrir un bar en la playa xD.
Un abrazo.

tatxe dijo...

Yo no creo que uno sea infeliz el 80% del tiempo. Lo que si tengo claro es que sobre el 70% del tiempo uno es totalmente anodino, y que el 30% restante se divide entre infelicidad y felicidad. Y es sobre este porcentaje sobre el que hay trabajar, porque si fueramos todo el tiempo felices llegaría un punto que ya no sabríamos que es la felicidad. Es como tirarte toda la vida comiendo percebes, al final pierde la gracia la cosa.

Hanna B dijo...

ums.. domingo, cambio de hora, hormonas... cualquier cosilla extra basta para acabar de apañar los ánimos hacia el dark.
a veces (o en mi caso) la infelicidad es la base de la que partir, sea por superstición, sea por educación o por genética. se sufre, pero tiene la compensación de que cuando llegan momentos felices se viven intensamente (o eso me gusta pensar que haré algun día ;))
ánimos xurri, que hoy ha salido un solete precioso y hay muchas cosas fantásticas que disfrutar, no lo olvides!
petons!

bellosoli dijo...

M'agrada molt la definició que fan a "No sos vos soy yo": a la vida hi ha uns quants moments bons, hi ha també moments dolents (que afortunadament són menys que els bons), i la resta són moments normals, rutinaris. Es tracta de saver-ho acceptar i de saber gaudir dels moments bons quan venen. Yo no crec això que dius que el 80% del temps s'és infeliç.

Tenir un dia dolent és normal, i més encara si és el Diumenge (maleïts diumenges...) Però oi que va molar el dianar a la platja amb el teu amic? Doncs ja n'hi haurà més de moments així! no et preocupis!!!

Ànims i forcetes!

tenblog dijo...

como te entiendo xurri......mi añoranza a todo lo que huele y sabe a mar me ha llevado a darle la patada al trabajo estable y "cómodo" que tengo para irme a vivir a Formentera.
Ya veremos como acabo.......

Arare_ dijo...

Una llàstima que no pugui escoltar bé la cançó, tchts,tchts... per quan les putes hormones et posin borde (a mi ja no em passarà) et recomano Rachmaninov (no falla, t'ho dic jo!)
Petons des del meu mar, xurri, no deixis que cap dècada t'enfonsi (l'edat no és res més que un número i com que jo sóc de lletres, no m'afecta, au,au,au!)

manuel_h dijo...

bueno, pero el otro 20% muy bien ¿no? Pues nos fijamos en esa parte.

Alfredito dijo...

Estos días primaverales, llenos de luz azul, de playas ya paseadas, de olores y colores tienen un lado tramposo: a veces se esconde el horror/el miedo/la melancolía entre bambalinas. Pero es como una alergia: acudel a los antihista-anímicos y ya verás.
Besitos.

cronista dijo...

A mi m’han caigut moltes desenes a sobre i cap crisi. Serà que les meves hormones estan de vacances permanents? Ah, i aquest lladre d’hores denuncia’l als Mossos, je!

Anónimo dijo...

escribimos intentando dar una noción de como somos... y finalmente llega una xurri y con tres palabras te define y no sé que decir.
gracias

pere dijo...

Els diumenges, xurri, els diumenges ( i el teu dissabte d'enveja per contrastar)... i tot plegat, com sempre. És clar que els dilluns tampoc són un bon dia per harmonitzar amb la humanitat i amb un mateix. Parlem de divendres que ve...? Va, que a nosaltres sí que ens agrades, respectable, neurastènica -i hormonal- senyora xurri.

Jordi Gil dijo...

Siempre llegan mas domingos y mas playas.

Xurri dijo...

Domingos, domingos... un palo, que alcanza su máxima expresión el día de año nuevo cuando cae en lunes - o en domingo. Tal vez haya que sumarle también la semana santa. ¿¿¿Tanto peor cuanto más soleados??? esa es una teoría a contrastar. Ese feeling de catástrofe nuclear por la mañana, todo vacío salvo algún acúmulo de palomas y algún ciudadano superviviente - con gafas de sol antiradiación. Si se observa el fenómeno con cierta resaca residual se produce la asociación con efecto punitivo -aversivo: odio los domingos.

Y respecto a las estadísticas, habida cuenta de lo mal que se siente una cuando se siente mal y lo bien que se siente cuando se siente bien (¿¿¿el síndrome de Roger Rabbit???) sienta de lo peor que a una la cuantifiquen. Especialmente cuando los números que en general la definen - a una - empiezan a carecer completamente de encanto.

Encanto que derrochan los 12 comentarios que preceden al presente - número 13. Uno a uno, goteando con cierta cadencia, han ido apuntalando las comisuras de mi boca hacia arriba hasta formar algo que a estas alturas ya se puede llamar sonrisa. Respetable, neurasténica y hormonal sonrisa.

BESOS.

Pablo dijo...

Aqui me presento a romper con la carga de mala suerte que atañe a semejante cifra, es un alivio que el fenómeno dominguero se produzca en todo el mundo...
Aprovecho para reportarme con mis vecinos comentaristas, misión cumplida!! :D