lunes, marzo 13, 2006

Una de relojes

Me gustan los relojes. Tengo gustos claros y definidos sobre cómo me gustan, desde pequeña siempre me han gustado relojes muy parecidos. Diríase que con los relojes soy facilona. Simples, grandes, poco aparatosos pero masculinos.

Tengo varios, algunos maluchos, y tres "buenos". Si contamos un cuarto que guarda mi madre y un quinto que tenía historia, podría pensar que hay 5 que me vienen a la mente si pienso "mi reloj". Solo uno lo he comprado yo, y no para mi.

El primero me lo regaló mi madre -con acierto - cuando tenía unos 15 años. Plena época progre-jipiosilla del instituto, quería un reloj de bolsillo para llevar en el peto tejano. Junto a mi lunita plateada, y mi fular violeta. Con mi blusa de algodon blanco bordada, cuello mao, con mis pendientes de estrellas. Mi americana negra. Mis kickers.- Je, je-. El reloj era plateado, sin tapa -snif- con su cadena y tal. De cuerda. Me gustaba mucho, pero claro, llegó el día en que ya no llevaba peto, y la verdad, era difícil de llevar con las minifaldas. Era bastante tocho. No tengo foto veraz del reloj, que lo guarda mi madre, pero el aspecto era similar a esta preciosidad que había en internet. Desde luego el mio no era omega. Era marca no-t'hi-fixis.

El siguiente me lo regaló un novio que me hizo sufrir más de lo deseable. Un regalo agridulce. Un reloj malucho con las características de mi reloj soñado: planito, blanco, con números romanos, correa de piel. Muy mínimal. Pero muy malucho. Duró lo mismo que nuestro lío: se le rompió el cristal y lo reparé. Se me estropeó cuando cortamos y lo arreglé. Se desintegró (literalmente: roto en cachos) cuando le olvidé por fin. En realidad se desmontó a piezas que rescaté con esfuerzo y mucha suerte entre la espuma de una fiesta en la Atlántida de Sitges, ais... los desmadres de los años 80!!!

El siguiente fue "el regalo" de fin de carrera. Me lo compró mi padre. En una de esas veces "ven, hija, vamos a comprarte algo especial". Que cuando voy con mi padre siempre acabo comprando algo que no satisface plenamente, el por mi, yo por el. Un Longines de oro chiquitín, muy femenino. Que no veía él claro lo de comprarme un reloj tan grande, fuera a ser el del tamaño un capricho pasajero. "Que eso es de hombre, cómo vas a llevar eso, que no, que este es más apropiado". La fecha de la licenciatura grabada en la caja. Siempre que me veía, mi padre me preguntaba por el reloj, así que acabé usándolo habitualmente. Un par de años después ese reloj se me perdió, lo cual me causó una gran ansiedad - pues mi padre me preguntaba por el. Ais. Mi madre me echó un capote y me compró otro idéntico. Le grabamos la fecha igual. Me salvó el trago de confesar. Mi madre me lo recuerda cada vez que tiene oportunidad. EN fin. Es demasiado pequeño para mi gusto. Nunca lo uso. Ni con la correa de colores.

El siguiente fue (es) MI RELOJ. Un Longines de oro extraplano, números romanos, sobrio hasta decir "pena", que compré a mi ex-marido en nuestro primer aniversario de boda. Un reloj que me encanta. Era escandalosamente caro para nuestro presupuesto de la época. Lo recibió con un escueto "no tiene segundera", muestra de la desconexión profunda que anunciaba el divorcio un año después. En nuestras tensas relaciones posteriores, montañas rusas de emociones ambiguas en torno a la niña, un día me lo dejó en el buzón de mi casa al irse. Como señal de desapego. Ese mismo día me lo puse y no volví a cambiar de reloj en muchos (10?) años. Para quitarle hierro le hice un tuneado con correa roja - con la correa negra (es la suya) es realmente austero y puede parecer rarito.

Y el último - el que llevo ahora- es un regalo de mi marido. Me lo regaló cuando leí la tesis, hace un par de años. Es bueno, bonito y sólido. Bastante austero para ser de mujer. Un poco demasiado tocho para mi muñeca, se me tuerce y queda mirando hacia abajo - me cuesta mirar la hora, y me tropieza con el borde del portátil, induciendo a numerosos errores de tecleado. Llevaba una correa muy bonita, que ajustaba completamente en el contorno de la corona. Pero era muy clarita y muy delicada, se estropeó pronto. Le hice su correspondiente tuneo rojo y luce estupendo en mi muñeca desde el dia que me lo regaló.

Ha habido otros, claro, pero han sido historias pasajeras o que han dejado menos huella... sigo hablando de relojes. Ta claro, no?

9 comentarios:

Hans dijo...

Muy interesante. Me gusta mucho el Longines. El grande, claro. (Nota mental: hacer una entrada sobre mis relojes cuando se haya olvidado ésta):-D

Hanna B dijo...

curioso tema este. debe haber filia o fobia al reloj repartida por el mundo... o indiferencia quizás? será mi caso, yo es que ni llevo ni me miro nunca un reloj (estéticamente se entiende) todos me parecen iguales y ni bonitos ni feos...
jodo (en honor a hans) el comentario está quedando muy ego-negativo...
me han gustado las fotos, especialmente las correas de colorines y el peto tejano. a parte de esto, olvidas que en el blog tambien tienes puesto un reloj ;)
qué tarde, qué tarde!

Albert dijo...

Doncs a mi el teu recorregut en el temps m'ha agradat força. I el teu últim comentari encara més. Ara no sé què creure!!! ;-)

pere dijo...

De petit vaig desmuntar uns quants rellotges, de gran em continuen agradant, però ja sé que si els desmunto no els sabré tornar a posar a l'hora.
Saps que després de llegir el teu post m'he adonat que també m'havien robat l'únic rellotge de butxaca que conservava? De poc valor econòmic, tot sigui dit.

bellosoli dijo...

M'ha encantat aquest post, de debó. L'he llegit a la feina i per això no l'he pogut comentar abans. Ara és molt tard i he d'anar a dormir, per això no podré comentar-lo tal com es mereix. M'ha agradat com has relacionat les etapes de la teva vida amb els rellotges que has anat tenint. Em sap greu que amb el teu ex-marit no anés massa be però almenys conserves un bonic rellotge. A mi em passa similar: el rellotge que porto me'l va regalar l'ex.

Espero que segueixis incrementant i gaudint de la teva col·lecció de rellotges!

Pablo dijo...

Mi favoritos son los de carcasa metálica con tapita, al mejor estilo Phileas Fog. Coincido en cuanto al cuadrante con vos, bastante simple y minimalista, aunque prefiero que tenga segundero. El reloj que tenés en tu blog no está mal, aunque si me guío con la hora de Argentina está como 5 horitas adelantado xD. No puedo dejar de sentir asombro de saber que medio mundo duerme cuando yo ni siquiera cené. Un abrazo.

naturart dijo...

por favor...
tienes hora?

Albert dijo...

Aquesta tarda he rellegit aquest teu post amb un acompanyant que no parava de dir "nang-nang!!!, nang-nang!!!". Estava ben exitat el noi. Ara que ja sabem que fas poesia de primera, hauràs de mirar com se't dona això de la literatura infantil ...

Dammy dijo...

Yo la verdad es que no soy el mismo desde que dejé de utilizar relojes y me informo de la hora a través del móvil...

Un blogabrazo.