lunes, enero 08, 2007

Esos reeeyeesss....

Han pasao los reyes, sin heridas mortales. A pesar de subir al sobreático con esas escaleras tan poco eficientes (la foto estaba en flickr).

Que han venido los Reyes poco comprometidos en dispendio (no estamos para alegrías y, contra los augures, de lotería no nos han tocao ni 5), y vinieron con el tiempo justo para montar un mínimo de parafernalia, carbón, chocolate y tal (que no vamos sobraos, para espectáculos, con tanto mueble por montar, tanta caja por abrir y tanta lámpara por colgar).

Fiestas estas en las que por no acordarme, no me he acordao ni del simpático Rudolph, y eso que ya estoy en la fase de retirada de adornos festivos. Ni puñetero caso que le he hecho este año al amigo Klaus. Creo que eso le ha llegao. Anda desinflado, el pobre.

Y es que este año he surfao por las navidades en equilibrio precario sobre una única extremidad, tan preocupada por mantener el equilibrio que ni cuenta me he dao que era navidad. Lo cual es bueno, porque soy de ese molesto 50% que "odia" las navidades, o al menos las pasa gruñendo contra las comilonas, las exposiciones incontroladas a elementos familiares hostiles y el consumismo desaforado.

Así que ni tan mal... ahora a cruzar a velocidad de crucero hacia la semana santa.

PS: Puto perro gimoteón, reitero, confirmo y consolido. Casumtot!!

7 comentarios:

Arare dijo...

creo que estoy perdiendo facultades... pero te han traido un perro, SSMM los RRMM?

aix, creo que me toca la pastilla de las doce y ya son y veinticinco (vaig a dormir, que ja no entenc reeee)

pere dijo...

Cap a l'estiu xurri, cap a l'estiu, que la setmana santa és visto i no visto. És clar que amb això del canvi climàtic potser aviat serà sempre estiu i les vacances s'allargaran indefinidament. O no va per aquí la cosa?

Sort amb els muntatges. M'ofereria per ajudar, però no crec que necessitis ningú que acabi construint una taula de cuina a partir d'un suposat armari.

Alfredito dijo...

Yo también odio la Navidad, bueno mejor dicho las navidades, porque resulta que, aunque los profesores nos llevamos la fama de vacacionear sin límite, observo que manadas de gentes embrutecidas enarbolantes de tarjetas plásticas y presas de un histerismo consumista alarmante, nos invaden por doquier...y me pregunto (desde la más absoluta ingenuidad): ¿son claustros de maestros poseídos lanzados a la frenética carrera por el último juego casi desaparecido de la PSP? ¿tantos son los enseñantes de este país y tan desequilibrados? ¿es un espeluznante macrojuego de cámaras indiscretas para un concurso que mide la estupidez humana?...cuántas dudas, qué zozobra...en fin, que por este año "prueba superada" y solo con 1 kilito de más.
besitos aturronados

bellosoli dijo...

sisi, el que vulguis, odi al nadal i tot això... però fins setmana santa res de vacances! i, per contra, el nadal és època de no fotre brot, o de fotren ben poc...

Xurri dijo...

Nooo, Arare, nadie en su sano juicio me regalaría una mascota sabiendo mi poco amor por los animalicos, que no es que los odie ni nada así, pero que es que no me gustan, qué se le va a hacer. Es que en el piso inferior a mi flamante piso nuevo, alguien tiene un perro gimoteón que me tiene frita. Al otro lado tengo un adorable bebé berreón. Cuando voy a acostarme echo de menos a los adorables octogenarios con los que compartía tabiques antes.

Cap a estiu, pere, però potser ja es com demanar el cel... llum, calor, platja, llibertat... ai, que no arribaré!!

Y que lo digas, Alfredito, qué agobio, oiga!!

Uff, Bellosoli, que poqueta família política que tens!!!

Hanna B dijo...

intentaré recordar que vamos a velocidad de crucero hacia la semana santa (aunque creo que es el de la trasmediterranea que tarda como 12 horas en llegar a maó...)
estamos por el concepto vacaciones, no? el resto, yo tampoco, excepto el turrón de xoco...
vaya con el perrito, habrá que idear algún método dr. franz de copenhague para dormirlo...
besis!

manel dijo...

Un truco, en serio. Ponle un despertador antiguo, de esos que hacen tictac. Creen que es el corazón de su madre y se confortan. Un petó