martes, mayo 15, 2007

Tío: ya no te quiero!

Hace un tiempo os decía que mi dentista era un tipo majote. Seguramente lo es. Pero hoy padezco un anti-síndrome de Estocolmo, y, la verdad, hoy no le quiero.

Volubilidad? tal vez. O curioso efecto, ese por el cual el atractivo de tu cariñoso dentista se ve alterado por dos incidentes de punción accidental de anestesia fuera de tiesto.

La primera en el nervio mandibular, concretamente en sus porciones destinadas al nervio lingual y al dentario inferior (calambrazo instantáneo indescriptible con dolor intenso agudo, taquicardia y temblor de piernas, y lagrimón japonés bilateral amenazando derrame) y posteriormente, con menos de 10 segundos de recuperación, cambio de inclinación de la aguja para pillar en diagonal ascendente, de forma inexplicable a tan poca distancia, el cacho de nervio maxilar suficiente para provocar el mismo bonito efecto en todos los dientes superiores, mejilla, heminariz del lado concernido y suelo de la órbita ocular.

En este momento la lágrima japonesa rueda cara abajo hasta mi barbilla. Detrás va un lagrimón puramente latino. Y otro más. Por debajo de las gafas. Me noto que me voy poniendo paliducha y que me va a dar un jamacuco, en el improbable supuesto que mi corazón consigue mantenerse en la caja torácica.

Con una víctima a su merced, el hombretón me pide perdón cariñosote, y me da dos palmaditas: una en la cara (en el lado bueno!) y otra en el hombro, y se retira discreto para dejarme llorar un rato dignamente, sin testigos, mientras obra efecto la jodida anaestesia y la mitad de mi cara ya no sea mia.

Y en esos momentos de íntima reflexión, mi dentista, a pesar de sus bonitas gafas rojas y su cara agradable, se me antoja un tipo feo, tonto y -esencialmente- pateable.

Y con tal fabulosa afirmación silenciosa, cierro la boca, por si las flies. Solo un rato. Deseando que la sustancia me duerma también el cerebro el tiempo suficiente para despertar fuera de allí.

15 minutos más tarde (con más disculpas en mi haber y un besote en la frente de desagravio) me encuentro farfullando en recepción, babeando mientras abono los abultados honorarios de tan fantástico profesional.

Mientras camino de vuelta a casa me doy cuenta de que ya no le quiero nada. Nada, nada, nada.

10 comentarios:

Hans dijo...

Dios, niña, CÓMO HA DOLIDO!!!!!!!!!!! Demasiado gráfico. Creo que hoy no podré masticar. De hecho, creo que yo tampoco quiero a semejante bestia. Ay. :-(

tatxe dijo...

A ver, es de las pocas profesiones en la que ser un sádico es un plus.

Fijate en esta canción:
http://tatxe.org/2006/de-mayor-quiero-ser-dentista#comment-438

Es que yo oigo el torno y me entra una cagalera de proporciones bíblicas.

Domadora-de-frikis dijo...

Jamia... no es por asustar... pero cuando vayas al ginecólgo.. seguramente vas a pasar por un proceso parecido.
A mi me despierta mis instintos mas asesinos la ginecóloga.. relájate me dice... no estés tensa.... claro es que yo me voy espatarrando por todos lados y tengo a peña que me introduce aparatos.. .eso si, totalmente esterilizados....
Te comprendo.

bellosoli dijo...

sembla ser que l'amor no dura per sempre!

pere dijo...

No saps com comprenc el teu sofriment -i la teva catarsi- malgrat el to d'humor amb que intentes amagar la teva experiència traumàtica. I el més dur és que tot i haver-te desenamorat -en els fons les ulleres no eren més que una excusa-, tornaràs a demanar-li una cita. Ai!
Jo fa anys que no el visito, i de tant en tant entro en les botigues dels xinos amb l'esperança de trobar una dentadura made in idem per poder menjar-me una mitjana sagnant de bou quan les meves dents (no especifico) naturals m'hagin fet fallida definitivament.

Xurri dijo...

Pues ale, le diremos que ya somos dos que no le queremos, Hans.

Tatxe, la canción es genial! Pude oirse en algún sitio? Debe ser buena como mantra, para alternar con el “tío, ya no te quiero”.

Domadora, tienes razón. Has conseguido aumentar mi nivel de estrés un poquito más (seré uno de tus frikis?)

No hi ha amor etern, ni que suporti una mala anestèsia.

Masoquisme total, es veritat. I no una cita, no, li demanaré moltes, que ja ho sé. Punyeta! Jo puc fins i tot renunciar a les menjes difícils, però una dentadura dels xinos…no sé, em sembla poc charmant. M’escaparé de fer-la servir mentre pugui, encara que hagi de patir.

tatxe dijo...

La canción es de la pelicula "Little Shop of Horrors", en la que sale el Steve Martin... No se si está en algún sitio... :-/

denke dijo...

Las consultas de dentista son uno de los lugares donde mas nervioso me pongo.
Cunod me puse el piercing en la lengua y me la durmieron, tuve que ir a la farmacia de la esquina a pedir betadine oral. No te imaginas como amorticé las largas noches de jugar a las películas...

el paseante dijo...

Coi, era el House?

Xurri dijo...

Jo Denke, yo por un piercing no paso por esa angustia!! Casi no lo hago con los dientes, imagina ir ahí por una cuestión estética, ni parlar-ne!!!!!

No, home, no, el House no petoneja!