miércoles, junio 20, 2007

poddió, que alguien le quite el micro!!!!!

De las tradiciones populares en cuanto llega el mes de Junio hay dos particularmente molestas:

Una es esa de explotar petardos en San Juan ( y las dos semanas previas y posteriores) , a cual mas gordo, siempre por sorpresa, en una especie de sublimación de los chistes escatológicos "caca culo pedo pis". Muy catalán.

la otra es la de celebrar fiestas de cierre de ciclo en las que algún energúmeno agarra un micro cual símbolo fálico y no lo suelta, absolutamente ignorante o indiferente al molesto efecto de los cambios de volumen derivados de las aproximaciones y los cambios de volumen derivados de la inexperiencia en la utilización de amplificadores.

Tengo dos coles al lao, a banda y banda; y uno de ellos está junto con un instituto y centro cívico. Que están los tres en el mismo edificio. Muy bonito, por cierto, todo sea dicho, que me gusta tenerlo cerca. Pero con los fines de curso varios, que deben incluir desde los fines de colegio a los fines de actividades organizadas, pasando por fiestas cívicas y conciertos varios, el caso es que llevo dos semanas de celebraciones laborables y en fin de semana, en las que dia si y dia también nos dan las tantas con algún energúmeno agarrao al micro llamando a gente de uno en uno para decir chorradas, o bien para oirse a si mismo y encontrarse graciosísimo, o bien para canturrear lamentablemente, o bien para remedar- en un ruido en el que no se distinguen las palabras, entre acople y pitido - las famosas tómbolas de la chochona o el perrito piloto.

Cuando el comunicador ya se ha saturado a sí mismo de oirse, y lo ecológico es dejar el micro tranquilito un rato para recuperar la homeostasis, entonces vienen los niños a hacerse con el poder.

Dale un micro a un niño y entenderás a los belgas y sus jardines llenos de sorpresas. No digo más.

Que es que casi echo de menos al perrito que aullaba, pobre, el señor le acoja en su seno.

Que acaba una por desearle al portador del micro (y al de los petardos) que sea sobrino de Jessica Fletcher.
Joé, que se callen de una p. vez!!!!!!!!!!!!!!!

PD: se han callao y ahora le dan a paquito el chocolatero. Diooooossssssssssss! a ver si cambian a la rumba, pleaaaseeee!!!

6 comentarios:

pere dijo...

Jo no hi era, que se sàpiga.

tatxe dijo...

Es que lo jodido es que los tios lo viven como si fueran aunténticas estrellas, y lo más que consiguen es que amplies tu capacidad de odio hacia la especie humana.

Gracita dijo...

Yo lo vivo en mis carnes en versión Fiesta Mayor. Soy una sufrida vecina de Gràcia, que trabajo siempre, siempre en agosto. Mi calle es muy estrecha, y justo en la puerta de mi casa, la comisión de fiestas pone un tablado y nos martiriza con ruidos eléctricos, berridos, músicas a volúmenes totalmente inhumanos, y usufructuarios de micro de la peor especie, durante toda una semanita completa. Es como tenerles dentro del comedor aullando durante todo el día, se lo juro. Por la mañana pruebas, por la tarde-noche, hasta la madrugada, el resto de follón. No hay derecho. Los petardos de San Juan también los sufro, pero me parecen hasta benignos comparados con la fiesta mayor de las narices.

bellosoli dijo...

només et queda tenir una mica de paciència... les escoles estan apunt de restar buides durant un parell de mesos ben bons!!!

Hans dijo...

"Dale un micro a un niño y entenderás a los belgas y sus jardines llenos de sorpresas. No digo más." :-D. Qué genialidad ilimitada. Luego dicen que yo soy brutángano, joé. Eso sí, estoy absolutamente de acuerdo contigo.
P.S.: Ya sabes que un brocardo hanseático es "¿Que si me gustan los niños? Por partes: a mi me gustan MIS niños; no me veo en absoluto obligado a que me gusten los de los demás".

Xurri dijo...

D’acord, pere, sabut.

Sips, tatxe: hate hate & hate. Viva Manson.

Uf Gracita, lo de las fiestas son palabras mayores.


Si, bellosoli, de fet ja porten un parell de dies callats.

Hans, los niños gustan lo justo para perpetuar la estirpe. Especialmente de bebés, que son tan inertes. Claro que luego se convierten en seres razonables y da gusto. Los propios, básicamente, claro.