viernes, junio 01, 2007

Órdenes aceptables

Lo ideal es que las órdenes sean justas, y que además, lo parezcan.
De hecho, cuando una orden es justa y está bien formulada, además lo parece.

No es necesario en esos casos ser muy autoritario, pues la orden bien dada se cumple casi sin querer, y con alegría.

Si no son justas, deben parecer justas, o al menos debe parecer que se ha hecho todo lo posible para que sean justas, pero que, tras el esfuerzo, cierto grado de injusticia es inevitable, y se ha procurado distribuir este porcentaje de forma democrática

Pero si es una orden chusca y dada de forma chusquera, te rebotas, claro. Pocas cosas joden más (y generan más instinto de insumisión) que las órdenes imperativas y arbitrarias, especialmente si se formulan emocionalmente y desde una imagen de debilidad apoyada en el poder jerárquico.
Creo que en alguna ocasión ya había confesado vergonzantemente mi condición friki de star trek, la serie del espacio en la que los protas van en pijama.

En esta serie hay una serie variopinta de capitanes que han estado al frente de las distintas ediciones, desde el antes guapo y luego gordito y hollywoodianamente recauchutado capitán Kirk hasta la cafre de la capitana Janeway; desde el histríonico y zumbón capitán Sisko hasta el insípido capitán Archer, y finalmente el refinado y elegante capitán Picard.

Son jefes al frente de una tripulación que en general puede definirse como un equipo de alto rendimiento, con un muy bajo recambio y con una dinámica jerárquica de lo más estable. Los roles son los que son y no hay grandes aspiraciones de movilidad entre los cargos, ni de promoción entre los subordinados. Salvo raros capítulos donde – oh, la doctrina subliminal- la ambición sale escaldada invariablemente.

De los 5 frikicaptains, Jean Luc Picard se lleva todos los galones como capitán. Es un jefe fantástico, paradigmático, ejemplar.

Es genial verle en acción. Tiene dotes escénicas, eso está claro: es hierático, soso, distante y un punto frío, si bien sus ojos se emocionan a veces (no su cara) y tiene un talante firme pero bondadoso y compasivo. La voz, sosegada y calma, el origen francés, los puntitos culturales (su interés por la arqueología), y su valor proverbial, marcan una personalidad suficientemente fuerte como para imponerse a 2 metros y medo de klingon (uno de los oficiales a su mando, una especie de gorilaco muy agresivo que le saca dos cabezas y un cuerpo). El caso es que todos respetan y obedecen a Picard, y tu desde tu butaca también lo harías, de poder entrar en la caja tonta.
  • Porque en una situación menor simplemente ordena cosas lógicas en un tono quedo.
  • Porque en una situación crítica indica claramente a cada cual dónde ponerse y que hacer en una rápida secuencia de instrucciones personalizadas, con voz firme pero sin chillidos.
  • Porque tiene un código de actuación claro, y es coherente.
  • Porque en caso de duda o polémica pide opciones, y las escucha, y luego elige una y la implementa sin más referendos.
  • Porque asume siempre el papel del mando, sin miedo y sin dependencias emocionales de su equipo.
  • Porque en caso de discusión no se esconde: media, generalmente haciendo callar a los dos y no entra en discusión pública acalorada jamás.
  • Porque da las broncas en privado y sin levantar la voz, indicando lo que se ha hecho mal, nunca emitiendo un juicio de valor personal.
  • Porque sólo excepcionalmente aplica disciplina, pero si es preciso, lo hace de forma enérgica.
  • Porque siempre dice “me he equivocado” y “habéis acertado”, y defiende a su tripulación sea lo que sea que han hecho, dejando los ajustes de cuentas para después, en privado.
Las personas intentamos desde chiquititos aumentar nuestra independencia y autonomía. Desde el comer hasta el obtener comida, todo es intentar prescindir de los demás. Recibir órdenes supone siempre un esfuerzo, y las cuestionamos por sistema. Por eso el que manda debe esforzarse en hacerlas aceptables.

Como Jean-Luc Picard.

Y no como las que me han dao hoy tan malamente.

10 comentarios:

txacoté dijo...

Querida Deana-Xurri,

Ya se sabe que en la comunidad interestelar hay mucha burrocracia (me equivoqué, y quizás adrede sin saberlo, pero lo dejo así), y que por más que nos guste, lo que nos muestra Picard solo es un oasis en un gran vacio...

El sistema de la federación no es robusto ante tanta empatía y tanta fortaleza mental, los únicos, sí, quizás sí los bajorianos sean así felices, un poco masoquistas y sumisos... o los ferengi que quieren aprovecharse, o los klingon macharlo, o los borj asimilarlo... pero este sistema no es ideal para humanos...


De todas maneras, siento tu oreja virtual y noto que tu pagh es fuerte. El camino no lo sigues, lo trazas tu. Ya lo decia otro: "caminante no hay caminoooo, se hace camino al andar..."

Además, mil vueltas le das tu a la Janeway, seguro!

tatxe dijo...

Es que un líder de equipo es algo muy raro de encontrar en su posicion natural. Lo normal es encontrarte un jefe que no es más que un "avatar" de otro, y el jefe "natural" es el que ejecerce. Esto es siempre así si el "avatar" no es tonto y sabe que ha de dejar hacer y llevarse los méritos.

Lamentablemente, a mi, me han tocado varios de signo "avatar" y encima que se creían buenos líderes. La de dios, cada vez que me acuerdo de él me dán escalofríos.

Para mi, un buen jefe ha de ser coherente y decirte, el día 3 hemos de estar allí, discutir contigo las posibilidades y luego dejarte hacer. Si tienes dudas o problemas, te guía, pero no te hace el trabajo, y si la cagas, la bronca es justa pero nunca fuera de tono ni con tintes personales. Estos jefes (así en resumen) son los que consigues que mejores cada día. En cambio, con los otros, sólo piensas en que sean las 6 para salir pitando (y eso, cuando tienes suerte, porque suelen ser unos negreros).

bellosoli dijo...

vaja! així que no tens un bon cap? em sap greu... suposo que no tothom està fet per ser un bon jefe, i això ho acabem patint els subordinats.

T'agraeixo, però, les teves indicacions de com ser un bon cap. Me les apunto. Si algun dia arribo a ser jefe, miraré de ser un Jean-Luc Picard. Amb més cabell, això si.

Ànims!

Hans dijo...

Pos no sé: personalmente, mi ideario es exactamente el que glosa Xurri en cuanto a Picard. Supongo que no siempre lo hago... pero lo intento. De hecho me lo voy a imprimir, qué coño, para que lo lea alguno (y yo lo repase cada tanto)

Xurri dijo...

me ha gustao lo de mi pagh, txacoté, aunque no acabo de entender lo que me dices. Long life and prosper pá tí :)

Jefe-avatar, esa es buena, tatxe.

Bellosoli, no es que tingui mals caps, suposo que tampoc sóc el subordinat perfecte, i el que estigui lliure de pecat que tiri la primera pedra, però de vegades... grrrrr.

Y joooo, que resulta que he escrito un manual de management y yo sin darme cuén. A ver si voy a acabar haciendo libros de autoayuda....

Besos, chicos!

Albert dijo...

vaja, i jo aquí estudiant xorrades. Potser seran llibres d'autoajuda o potser passar a manar, algun dia. Mai se sap. De totes maneres, el puntet aquest "reivindicatiu/molest" vol dir que encara no t'has apalancat. No tot són males notícies... Good night.

manuel_h dijo...

es decir, que cuando alguien quiera que escribas mucho, sólo tiene que darte una orden mal dada!!
vale.

besoss

Xurri dijo...

passar a manar és una gaita, albert. En realitat la única cosa confortable és no treballar. Apalancada... qué més voldría!

manuel_h, no des ideas en voz alta, a ver si no voy a ganar pá berrinches!

Prometeo dijo...

Cuando sea mayor quiero ser como Piccard, porque todo lo que has dicho son verdades como punyos. Y por lo que me esta ensenyando la vida es muy posible que en el futuro pueda ser un poco como 'el. Aunque quizas no es una de sus caracteristicas que mas admiro, hay que reconocer que tambien es muy propia de el. Y es que yo tambien voy a ser calvo cual bola de billar.
Un abrazo!

Xurri dijo...

A mi también me gustaría ser como Picard, claro que en mi caso el tema calvicie me jodería bastante, y no se si incluso me coartaría la credibilidad.... Pero bueno, lo cierto es que Picard ha puesto el pabellón de los calvos en un lugar más que digno. Que lo importante no es el pelo, sino lo que hay debajo!!