domingo, agosto 26, 2007

Ambiciones y tiempo

Continúan esos días de calma chicha estival, que se prestan a la poca prisa a la hora del café, y a charlas menos diluídas, con mi coleguilla del curro.

El jueves nos dio por pasearnos verbalmente por la ambición y sus flecos.

La RAE dice que ambición es el deseo ardiente de conseguir poder, riqueza, dignidades o fama.

Dice mi amigo que él no tiene ninguna ambición.

Y yo le digo que no me lo creo, que todos ambicionamos, pero no las mismas cosas.

Hay muchas ambiciones puramente materiales, pero no son las únicas. Lo que cada cual ambiciona depende mucho de lo que tiene y lo que espera, de su entorno y de lo que le hace feliz. Pero todo el mundo busca algo.

En lo que si estuvimos de acuerdo es en que la ambición mueve el mundo, y en realidad - como la mayoría de sentimientos humanos intensos - es puro instinto que cobra formas diferentes. Y por tanto es variable, necesaria, peligrosa, inevitable y no necesariamente mala en todas sus formas.

Pero no creo que nada de esto os resulte nuevo.

Menos habitual me pareció pensar en la rentabilidad de las inversiones motivadas por la ambición.

En realidad, en la vida, nuestro capital a invertir, personal y verdaderamente intransferible, es el tiempo. Es valiosísimo, limitado y de magnitud desconocida, y debemos invertirlo bien, pues una vez hecho, no hay corrección posible.

De promedio, la gente puede invertir su tiempo en varias cosas de futilidad diversa. La más universal, diríase que es la ambición en la escala social, y la herramienta habitual para la consecución de los objetivos ambicionados es el trabajo senso latto.

Esto es una herencia religiosa (sufre ahora, que luego serás recompensado), y no deja de ser curioso que sea tan parecida en todas las religiones. A ver si resultará que las religiones sólo son instrumentos de gestión de la ambición…

Así, si vivimos en Mozambique, probablemente trabajaremos el campo (mucho) para tener comida y agua y acceso a un hospital para no morir de enfermedades infecciosas. Si somos muy ambiciosos querremos también poder ganar algún dinero para tener una familia viable, ergo, una tierrita para asegurarles la comida y un pozo con agua. Y más, una vaca. Y luego vender el agua y la leche para no tener que ir al campo. Etc.

Si vivimos en NY no pasaremos hambre, pero probablemente dedicaremos cuerpo y alma durante años a obtener un buen trabajo y dedicar horas y años en una oficina a intrigar para destacar entre el resto de trabajadores a base de ser más “brillante” y más “visible”; querremos básicamente belleza, sexo, fama y éxito social y sobretodo pasta, que compra todo lo anterior y en última instancia permite el acceso ilimitado a un psiquiatra (a falta de sacerdote) que nos ayude a llevar nuestra neurosis existencial y a hacernos entender porqué no somos “felices”. Etc.

En medio, todos los matices del gris.

Todas estas inversiones se suelen hacer pensando en cobrar la pieza pasado x tiempo. Pero ¡AYMADRE! la duración del tiempo que tenemos es desconocida!!

Así que si la inversión es demasiado larga, o demasiado árida, el resultado es ruinoso. Y sin vuelta atrás.
“Ay qué lástima! Toda la vida trabajando para disfrutar de un poco de felicidad y ya ves, para nada”, frase tan frecuente entre llantos en los entierros, y tan lamentable.

De modo que, como con todas las inversiones, no está mal, en un momento dado, pararse a pensar lo que uno está haciendo y si es rentable o no. Porque – recordemos- el capital a invertir es limitado, y no tiene reemplazo ni mercadeo posible. Y es valioso, muy valioso, lo más valioso que tenemos.

(pensamiento lateral: tan valioso es el tiempo, que no hay mayor condena que la impuesta a quien lo roba. El asesinato, o las lesiones con resultado de acortar, o amenazar con acortar, la duración de la vida del prójimo, se consideran el peor hurto y el más punible. Salvo que seas Bush: para eso sirve el poder. Perdón por el desvarío).

En fin, tengo que ir acabando ésto, o será ilegible, y como corolario me parece un buen momento(kumbayá, deumeu, kumbayá, jé) para la célebre, archiconocida ,y no por ello menos oportuna, cita de Ítaca de Kavafis:

(...)
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
(...)
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.


Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
(...)


Ahora, cada cual que haga lo que crea, y pueda.
De momento, yo mañana volveré a la oficina. Creo.
[Si sigo viva :o) ]

8 comentarios:

tatxe dijo...

Hoy estoy metafísico... El problema de nuestras ambiciones es que están orientadas a satisfacer aspectos materiales, dejando de lado la satisfacciones inmateriales. Lo cruel del caso es que usualmente usamos la primera para compensar la segunda.

Xurri dijo...

Y lo triste es que no funciona...

tatxe dijo...

Más razón que un santo tienes.

bellosoli dijo...

ai si! no m'ho recordis! que jo estic en plena fase de treballar molt per recollir-ne els fruits... quan???

Això d'invertir el temps de la joventut per no saber si se'n recollirà res de profit no mola... però és que no se m'acut altra manera!

Entenc que tothom, en major o menor mesura, ambicionem prosperar ja sigui professionalment com personal. Així que et dono la raó a tu i no pas al teu company de feina.

Personalment, cada dia valoro més el meu temps. Suposo que sempre es valora el que no es té!!!

Hans dijo...

A mi me ha gustado lo de Kavafis, y es todo lo que puedo decir. Aparte de que lo del Aston Martin me hace ilusión, claro: ahora llamadme asqueroso materialista; seguiré en mi tonel, tan tremendamente aragonés, diciendo al emperador que se aparte del sol, que me lo tapa.

Jordi Gil dijo...

Yo solo quiero ser califa, en lugar del califa

Xurri dijo...

Temps, temps, temps... ganes de fer i opcions raonables de poder fer alguna de les coses que vull, bonança però no massa, petits entrebancs i bon humor, diners en la mesura justa per no pensar-hi massa sovint, i - sobretot - carinyu. Molt ambiciosa sóc.

Sumo a la lista previa el Aston Martin :)) y nada me fastidia más como que me tapen (o me priven de) el sol. En mi barril polaco.

El califa... jé. Tu pide, vaya a ser que no te lo den por no pedir.

el paseante dijo...

Ambiciones, trabajo, recompensas a largo plazo... En eso nos han educado y así está el mundo. ¿Qué mejor que bajar a la playa -como hoy- y protestarle a un tipo con raybans porque te tapa el sol mientras hace poses?