miércoles, septiembre 19, 2007

un, dos, tres... ¡salvada!

Después de vivir en la casa de la que me marché y antes de vivir en la casa que aún trato de vender para pagar la casa donde vivo, viví un tiempo en un pequeño piso de alquiler, al otro lado del ensanche.

Era un piso chiquito, soleado, alegre y ruidoso, lleno de vecinos, pasos y voces. Una de las más presentes era la que llenaba a menudo el patio de luces, una voz hermosa y potente, casi lírica, la de una vecina hermosa, vital, entrada en carnes, que cantaba copla y folclore. Tenía unos ojos preciosos, negros, la risa fácil y el pelo negro y rizado. No recuerdo si era viuda o divorciada, el caso es que vivía sola con sus dos (o eran tres?) hijas - la mayor debía tener 20 años escasos.

A la hija la veía a menudo con su carpeta, en el portal. Saludaba azorada, todavía colorada del beso con el que había despedido a su novio, un chico guapo que se marchaba petardeando en su motillo saludando con la mano. La chica era preciosa, también. Su madre contaba contenta que estudiaba alguna carrera (que no recuerdo) con muy buenos resultados.

Tuvo un accidente de moto, banal, yendo de paquete con su chico. Sólo un ligamento de la rodilla. De la madre oí el teléfono, el susto, y más tarde (mientras hacía la cena) escuché los ecos en el patio: del accidente, de la ambulancia, del hospital, la escayola, la recomendación de reposo, los nervios pasados, la angustia vivida, el alivio, la risa.

Cuatro días después, en la casa, un trombo de la pierna herida se le desprendió y le tapó la vena cava al incorporarse para beber del vaso que le ofrecía su madre. Se murió en pocos minutos, como un pajarillo, en sus brazos.

Ayer un compañero cayó redondo con un síncope en un congreso. Ayer, sin saber eso aún, llegué a casa cansada de mi trabajo sedentario y cerebral, pensando en el diagnóstico diferencial del dolor pulsátil y el soplo que notaba en la pantorrilla izquierda, con una buena dosis de aprensión. Recordando los días en los que mi vecina perdió la voz y la risa. Pensando en que las malas noticias siempre son inesperadas, y casi siempre es pronto, demasiado pronto.

Hice lo que cualquier paranoico hace en estos casos: tomarme una aspirina, llamarme hipocondríaca y buscar un abrazo.

Enterré mi cara en el pecho de mi marido, quieta, quieta, quieta, hasta que el tiempo se paró y sólo óía el latir de su corazón tranquilo y fiable.

Y dije (bajito, para no molestar): un, dos, tres: ¡casa!

(esta vez sin imágenes, sólo música)

13 comentarios:

Prometeo dijo...

Jodo, que mal cuerpo me ha entrado. Y es que hace un par de días estaba en la ducha cuando derrepente el corazón me hizo un extraño, algo raro, con el paso cambiado, no haciendo lo que tocaba, y me empecé como a marear pero sin marearme. Raro, muy raro, y nada agradable.

Sí, me ha preocupado, no diré que no. Es como verle las orejas al lobo. Así que cualquier día nos vamos con lo puesto, nunca en el momento justo, siempre demasiado pronto (tal como dices).
Ahora lo más que puedo hacer es disfutar cada día, y que un médico ponga nombre a la criatura.

Un abrazo, y disfrutad de lo que teneis :)

pere dijo...

:( :(
:)

Albert dijo...

Petonet i abraçadota per una de les meves hipocondríaques preferides.

tatxe dijo...

Joerse... que mal rollo pal cuerpo.

Nunca deja de soprenderme la impercetible realidad de que estamos a un simple fallo de conocer a gente del pasado... Es realmente abrumador.

Iurema dijo...

estas cosas, cuando las tocas de cerca, te cambian la vida. yo viví una cosa parecida con alguien muy cercano y, aunque ahora parece que todo está bien, no ha pasado un día en que no piense en eso.

un beso

bellosoli dijo...

Suposo que és la por més profunda que solem tenir: el saber que tot es pot torçar en un sol instant. La història que has explicat de la noia m'ha recordat una que vaig viure amb certa proximitat (també veïns) quan era petit.

issis dijo...

y que tal es ver como se acerca el final y el otro no lo ve llegar aunque está anunciado en todos los periódicos, pq no lee periódicos.
que triste!

el paseante dijo...

M'agrada aquesta barreja de fredor i tendresa que tens quan escrius. Un post genial. Una reverència.

Grigri dijo...

Ostres xurri, aquestes històries són de les que et deixen glaçat..

Jo vaig patir episodis d'angoixa amb només 25 anys, "gràcies" a la feina. Vaig arribar al punt de llevar-me una nit cridant i amb els ulls en blanc totalment fora de mi fins perdre el coneixement. No ho recomano a ningú.

No cal dir que vaig re-ordenar de dalt a baix la meva vida i les meves prioritats, començant per canviar de feina. Evidentment.

Amb la salut no s'hi juga, i hem de ser capaços d'escoltar els avisos que ens envia el nostre propi cos.
D'altres vegades, malauradament no avisa (com el cas de la teva veïna), però aquest és un altre tema..

cuida't.
ptons.

el pensador dijo...

Carai! noia. Jo que venia a saludar-te tot content i somrient... Bé, que hi farem. Espero que et refacis, sabent que estàs a "casa". Ànims.

Arare dijo...

uix... em sap molt greu... només passava a saludar. Un post magnífic, companya. Ens llegim!

Xurri dijo...

No, no, mal cuerpo no. Lo que hay que hacer es darse de besos por estar bien, y dejar de gruñir por paridas. Que creo que preocuparse por anticipado no suele modificar el resultado, como tampoco el desear mucho que te toque la lotería suele aumentar tus posibilidades de ganar.

Un petó, pere minúscul i gràfic… seràs tu el dels grafitis?

Abraçadota, albert.

Tatxe, te suena aquello de la insoportable levedad?? (madre de todas las neurosis)

Iurema, Bellosoli, es triste verlo de cerca, si. Hay que aporvechar para aprender a no ser muy aprensivo, total, tampoco sirve de nada.

Si es que el que no hay peor ciego que el que no quiere ver, issis

Paseante, te la torno. Saps que sovint en llegir-te em surt la vena bleda.

Grigri, tenint en compte que al cap i a la fi una és el que sent i com se sent, cal tenir ben endreçades les prioritats, fins on es pot. Tant de bó fos senzill….

el pensador, arare, no us compadiu. Que a mi no em passa res, només un atac d’hipocòndria i neurosi aguda continguts amb un record del principi de realitat. Res per compadir-se, si de cas per fotre’m dues bufes!!! (i una aspirina per si de cas, juas!)

Petons a tots!

MH dijo...

Menudo primer párrafo...pero es que luego va a más.
¿sigues ahí, supongo? (o allá)
:)