miércoles, octubre 31, 2007

Catacroc!

Ayer iba conduciendo ensimismada, pensando en George Clooney y también en las musarañas, mientras fluía lentamente por la Ronda de Dalt, comprobando por enésima vez que el principio de Bernoulli puede extrapolarse perfectamente a los embotellamientos, especialmente cuando te aproximas a la salida 3 en época de averías de cercanías de RENFE.

El principio de marras es ese por el cual la velocidad de un fluído en movimiento se reduce si se estrecha la canalización por la que circula. Pero este principio es aplicable sólo para fluídos incompresibles y en ausencia de rozamiento, lo cual es inhabitual. (Bueno, a velocidades de flujo lentas casi se vale.) Pero habitualmente, a la que la velocidad aumenta, aparecen turbulencias. Las turbulencias frenan el flujo un poco a velocidades bajas, y mucho a velocidades altas.

La analogía es fácil:
cañería = ronda de dalt,
fluido en movimiento = coches circulando a las 7 de la mañana,
turbulencia = movimientos laterales y nuevas incorporaciones a los carriles,
compresibilidad y rozamiento = Xurri chocando con un sobado y arreactivo conductor ensimismado, la madre que lo parió.

Todo este rollo, ya véis, es para colocaros que ayer colisioné con otro pavo que andaba más dormido que yo, lo cual ocasionó un notable atasco (innecesario) durante una horita o así. El hombre se despistó y aceleró en vez de frenar, que era lo que tocaba. Parece mentira lo mal que lleva la gente la hidrodinámica de bachillerato. Y me arreó en tól parachoques trasero.

Como llevo un peazo volvo, casi ni lo noté. Ni que decir tiene que el pobre Rover 25 que osó arremeter contra una servidora acabó chorreando aceite y líquido verde bajo un churrillo de capó arrugado, y emitiendo humos entre los restos de un radiador hecho añicos. Todo ello con el parachoques colgando y ni una sola de las luces frontales enteras.

Ya se siente, pero fue culpa suya.

Paré, puse los warnings, apagué el contacto, y salí, y salió. Thanks god que la circulación era lenta y no fue peligroso. El pobrecillo se mesaba los pelos:
- Ay perdón, ay perdón, ay perdón, no sé que estaba pensando.
- Tranquilo, hombre, tranquilo. Estás bien? te has hecho daño?
- No, no, no.
- Anda, apaga el coche que con lo que sueltas va a arder. Y ponle los warnings!
- Ay si, perdón, ya voy.
- Y anda, pon los triángulos, que nos van a dar.
- Ay, es que.... que me parece que no tengo triángulos, ay, perdón.
- Bueno, no pasa nada, ya pongo los míos. Pero, anda, vete llamando a la grúa que tú no puedes mover tu coche, y van a tardar.
- Ay, es que... es que no tengo movil, perdón.
- Vengaa... no pasa nada, anda, toma, llama con el mío, y luego sácate los papeles del coche, que iré haciendo el parte amistoso.
- Ay , que es queeee, ayyyyyy, que es que no....no tengo, no tengo papeles....perdón, perdón. Que es que el coche no es mío, y además está pendiente de un cambio de nombre y....
- Joé, chaval, pero cómo vamos por la vida? eh!
Bueno, va, tranquilo, pero es que si no llevas papeles tengo que llamar a la urbana, entiéndelo, que no es nada personal, pero...

(y ahí viene cuando el chicarrón se me puso blandito) (que es que ayer empecé a trabajar después de una baja por depresión de nosecuantos meses, que es que tuve un infarto cerebral, que es que tengo algo de corazón y me han dado anticoagulantes, y que si además me han encontrado la presión arterial y el colesterol, y que mi mujer tiene un cancer de colon aunque ahora ya está bien, que si estoy tomando ...) y empezó a sacar uno tras otros blisters de cápsulas y pastillas... joé, no me extraña que me arreara, llevaba arsenal para dormir a un elefante.

Pero como todo eso daba igual, yo llamé a la urbana, y nos tocó esperar a que llegase.

Ese lapso de tiempo dió para que el pobre chavalote (ningún crío, unos 10 años más que yo, le calculo, aunque la depre hace que uno parezca mucho mayor) aprovechase para volcar su papelera y me contase una por una sus desgracias (listadas más arriba). Y su propia valoración fatalista, acusadora y exculpativa:
Que si sólo me faltaba esto ahora, que si no tenía que haber cogido el coche, que si no estaba para conducir, que si así no estoy en condiciones para enfrentarme al mundo, que si lo que voy a hacer es coger la baja otra vez...

Si es que tengo un imán, y es que al que nace pá paño lágrimas del cielo le llueven las confidencias. Nada, que al final casi me sabía mal haber estado ahí para que el tio se estrellara, mandan güefs. En fin, que le iba diciendo túnotepreocupes, hombre, que sólo son coches, sólo son cosas, total eso es dinero y basta, no te hundas por esta chorrada, lo importante es lo importante, y esto sólo es una tontería más, total, todos los días hacemos caravana porque alguien se la dá, hoy que se esperen ellos, que nos hemos dado nosotros, y yastá. etc, etc.

Mientras, iban pasando por mi lado unos cuantos de mis compañeros que hacen el mismo camino por la mañana. También mi jefe, mi ex-jefe, el jefe de mi ex-jefe... y me iban llamando al movil - eh, eres tú? estás bien? necesitas ayuda -no, no, yastá, esperamos a la urbana... etc. Un cachondeo que se traían luego...

En fin, llegó la urbana, tarde, pero para mí como caída del cielo, y nos gestionó rápidamente, nos ayudó a despejar el carril izquierdo de la ronda que llevábamos obstruyendo 45 minutos, y nos ayudó con el papelamen. Acabado, recuperé mis triángulos, el urbano me abroncó por no ponerme el chaleco reflectante que tengo en la guantera (y tenía más razón que un santo!), me abrió paso y me largué. Se quedó allí clavado el alma en pena, esperando a la grua.

Me llevé su cara tristona pegada a la chepa todo el día, y hasta hoy aún pienso, pobrecillo. Mierda empatía, oiga. Pero que viva mi Volvo, por cierto. Ole.

10 comentarios:

pere dijo...

Quin ensurt, xurri! Val, val, despr�s �s f�cil esxplicar-ho.
De totes maneres, no hi ha com anar amb un Volvo.
I ni una foto de la cara tristona?

el paseante dijo...

Perdona, pero la culpa es tuya por conducir uno de esos tanques suecos que destrozan los coches que chocan contra ellos.

Los Volvos (como los Hummers) deberían estar prohibidos.

Y encima sin llevar el chaleco...

Mujeres.

tatxe dijo...

Es que un trabajo que te haga ir a las siete de la mañana por las rondas no es un trabajo, es una putada (Lara Dixit). A partir de este principio, las cosas sólo pueden ir a peor.

Txacoté dijo...

Que bien actuado, y luego digan que las culpables son las mujeres... y encima de 'caguro-psiquiatra' del despistado.

Yo no me hubiera dejado el chaleco sólo, me habría puesto en la más negra evidencia.

Bien

Hans dijo...

Conforme leía el relato decía yo "¿Y el chaleco? Te has puesto el chaleco, Xurri?" (mi yo protector). En fin, que me alegro que lleves un coche adecuado al caso, y que no te haya pasado nada; son esas cosas que nos pasan a quienes en vez de trabajos soportamos putadas ;D.
Lo que pasa, Paseante, más bien, es que deberían prohibir circular a los Rover 25, pobrinos. Los Rover son endeblillos, y los 25 (que son los más chicos) más. Una vez, para no matar a un motorista despistado y cafre, hube de dar un volantazo que me llevó a una mediana y a comerme recios troncos de árbol que deformaron el chasis de mi precioso, pero muy endeble, Rover Coupé. Desde entonces soy más cuidadoso en la elección del blindaje.

Jordi Gil dijo...

Mientras te leía pensaba, si tan mal esta (al chocador me refiero) ¿pa que coges el coche?
Pero será por estas cosas, que casi nunca cojo el coche.

Arare dijo...

aixxxxxxxxxx quin tip de riure, ara m'eixugo les llàgrimes...
glups, vaaaaaaaaale, ¡pendón!

si no us vau fer mal, tot està correcte.

fins divendres, xavala!

bellosoli dijo...

afortunadament no us vau fer mal cap dels dos, tot i que l'ensurt fos fort (sobretot per l'altra part pel que es veu)

Malaguanyades rondes que es saturen dia si i dia també. Em pregunto com seria abans de la seva existència (era massa petit per a tenir-ne consciència, sobretot no sent de Barcelona).

La propera vegada (si n'hi ha, que espero que no) recorda: ponte el xalecon!

Prometeo dijo...

No sé yo a quién le habré contado ya que ayer tuve un accidente parecido. Hummmm...

El caso es que la mujer que nos golpeó por detrás entró en choc y no conseguía hablar. Ni mu. Decía que sí, reaccionaba, daba las señas, pero no acertaba a dar ninguna explicación.
Ya en la comisaría (fuimos para dar parte y ahorrar tiempo) la mujer se vino abajo y yo diciéndole lo mismo que dijiste a tu "impactante atropellado por la vida". Aisss, cuanta razón, que mala es la empatía.

issis dijo...

si es que... alguien intenta escribir un guión con una situación como esta y no se lo cree ni dios, ya veo a la profe de guión: esto es inverosimil, estas cosas no pasan. Me cago en la niña bonita, de todo tiene que despotricar. esperemos que el chico, no tan chico esté bien.