viernes, febrero 01, 2008

Contra el caos...

No me siento muy original con mis propósitos de orden.

Estará en nuestro código genético, pero creo que la mayoría de las personas (siempre hay excepciones) tenemos de vez en cuando un instinto que nos impele a intentar que las cosas estén pulcras y localizadas en un sitio razonablemente deducible.

También estará en nuestro código genético (digo yo...) el instinto que nos mueve a decaer en cualquier propósito loable. Debe haber algún punto de gravedad permanente que tira de nuestras voluntades hacia un mínimo común múltiplo que sólo asegura la cobertura de los instintos básicos.

Así a principio de año nos proponemos comer bien, hacer ejercicio, llegar pronto a casa, comprar verduras frescas, tener buen humor.
Al llegar la primavera nos proponemos reducir fofeces, mantener las piernas imberbes (nosotras), no vestir de negro. Al llegar el verano no comer helados, no abusar de la cerveza, hacer gazpacho con el minipimer, no comprar ropa que no usaremos. Al llegar el otoño tener los libros y papeles ordenados, volver al gimnasio, llamar a los amigos perdidos, no deprimirnos. Y en invierno no anticiparnos a la navidad, no pelearnos con las familias políticas, no dejarnos llevar por la espiral del consumo...

Los propósitos no suelen durar más de dos semanas, tres a lo sumo.

Cuando la vida nos brinda un "reset", cosa que -por cierto- suele doler, también nos hacemos propósitos de enmienda. Empezar de cero, sin vicios, ser ordenados, ser buenos, aprovechar la oportunidad de que nadie nos conoce para sacar sólo lo mejor de nosotros, mejorar nuestro rendimiento haciendo las cosas con atención y el tiempo debido, ejercer la prudencia y la bondad......

Ná: centro de gravedad permanente que tiras de mí, ten piedad.

Pero debo decir que en mi fallo de ejercer la bondad incide mi capacidad de echarle la culpa al empedrao, esa que me mantiene razonablemente lejos del frenopático. Y es que más allá de la dejadez propia del género humano y que acuso como miembro destacado de la especie, me siento vulnerable a las interacciones con las acciones entrópicas del prójimo.

Que uno se desordene solo - pues mira, es consecuencia de tus propios defectos, pero es también un principio de realidad en forma de cura de modestia y de todo se aprende.

Pero... cuando consigues un nivel de pulimiento razonable luchando árduamente contra tu naturaleza indolente y alguien llega y mete mano en tus cosas... aaaarrggggg!!!

No os desquicia el desorden provocado por la dejadez de los demás?

Y no me refiero necesariamente en ropas, papeles y objetos. Neveras, armarios y enseres de baño. Cierto que da coraje cuando vas a buscar tu dalky gratificante y encuentras sólo el hueco vacío en la nevera, y como prueba incriminatoria el vaso vacío (aún con la tapa pegada) dejado descuidadamente en una esquina del mármol de la cocina: ni siquiera en la basura! - pero son cosas pequeñas y, qué caramba, hay que convivir.

Yo ahora, en realidad, estoy algo obcecada con la molestia de la interferencia ajena en mi orden.

Efectos mariposa, nímios en sí mismos, pero desequilibrantes y de consecuencias cataclísmicas. En varios frentes:
  • Mi organización laboral y mis afanes por construir sistemas bien pensados, ordenados y racionales chocan con una mano necia que los destroza.
  • Mi equipo rinde peor con motivo del caos de sistemas, nos retrasamos con los proyectos y eso me estresa.
  • Mi organización estética se resiente por mi desmotivación autocrítica con la pintura y la escritura, porque el caos laboral me reduce el tiempo y el ejercicio físico y el vagar mental y el rendimiento.
  • Mi organización sentimental se resiente por el desequilibrio emocional del caos laboral y las largas horas de aislamiento, sin el beneficio de la compensación estética.
  • Mi organización doméstica se resiente de la inercia confluyente y la falta de presupuesto.
  • Mi organización lúdica se ve interferida por las tensiones derivadas de las aventuras financieras y la disgregación radial de mi red social y virtual por el efecto "onda expansiva".
  • Mi organización física se arruina por el sedentarismo y el mal comer, y estos pelos que llevo que dan pena.....

En fin, que creo que tengo que aislar urgentemente un par de efectos mariposa de este sistema de ecuaciones, y despejar la X.

10 comentarios:

Albert dijo...

No se'm donen excessivament bé les matemàtqiues com per ajudar-te a resoldre aquest teu sistema d'equacions; però segur que has sentit a parlar de l'entropia que explicaria, en part, alguns dels desordres que pateixes (patim). Digo yo.

martí dijo...

Aquest post anirà directe de la impresora a la porta de la nevera! Prometo foto.

gemma dijo...

No desesperis. Avui ha estat un dia núvol.

En el meu desordre aliè, aquest cap de setmana s'hi ha afegit un gos cadell de tres mesos amb diarrea (sisplau, mama, sisplau!!! només fins diumenge, et juro que si no se'l pot quedar el Pau el dilluns el portem a la gossera! t'ho juro!!! mira que maco que és... no et fa pena...).

El teclat ple de pèls de gat, els apunts amb gotes de cafè, i cada dos per tres alguna gata envaïnt "la manca de resolució expressa en els procediments administratius" per demanar-me mimitus que no li puc donar...

El caos. La x. Ufffff

manuel_h dijo...

en mi carga genética también está lo del orden, pero es mucho más grande la parte de la pereza, así que he aprendido a conformarme con mí mismo. Vamos, que soy yo el que se deja el dalky vacío y se le olvida comprarlo!

Hans dijo...

Me ha encantado lo del Dalky Gratificante :-D.
Por lo demás: a todo, si.

xurri dijo...

La meva entropia em sembla encisadora, però l'entropia aliena... ai, aquesta em costa més!

Ostres, un gos amb diarrea i els pels de gat... joools, sempre hi ha un pitjor!

Fuiste tú!!!! malo, ya no tajunto!!

Has visto, Hans, con lo que una llega a fantasear durante el día con cuando arrivi a casa... y viene manuel y se lo zampa sin siquiera tirarlo a la basura. Sí.

xurri dijo...

Martí, si el deixes a la nevera, procura que et serveixi de recordatori per comprar dalkys, per si de cas...

MH dijo...

Déjate de dalkis y pásate a por unos torreznos, que ya estoy saliendo de la hibernación. ;)

Arare dijo...

Xurri, per tots els diables... ves a la pelu! fes-te rastes, trenes, talla't el cabell, fes el que vulguis (o el que vulgui el perruquer, i si és gai, millor, que en saben un munt i ho fan de conya)

I despres... canta!

ya te contaré yo de Carrigan, que dos pares al año bastan... (que ja t'ho explicaré)

arggggggggggggg i jo no podia dormir...

el paseante dijo...

Si vivieras sola, trabajaras sola y no tuvieras relaciones sociales (como es mi caso) no tendrías esos problemas.

¿Qué demonios es un dalky?