viernes, marzo 21, 2008

Arte contemporáneo

Confieso: no me gusta el arte contemporáneo.

Salvo muy raras excepciones, me disgusta estéticamente. Y el concepto intelectual que encierra se me suele escapar. A mi y a la práctica totalidad de los visitantes atónitos que, a mi alrededor, simulando interés, cuchichean entre ellos "pues tendrá mucho mérito, pero a mi me parecen los garabatos de mi sobrino".

Por eso, no suelo entrar a esos museos. Paso.

Fui al Guggenheim de Bilbao en diciembre y conseguí cierta coherencia limitándome a visitar el museo por fuera, ya sobradamente satisfecha con la visita del día previo al museo de Bellas Artes (y no entero, que me salté de puntillas lo contemporáneo).

Ayer en Madrid debí hacer lo propio, pero flaqueé, y a pesar del placer reciente de la visita al muy cuco museo Sorolla -larga visita, que ya los vigilantes estaban un poco moscas y todo, y donde disfruté montón -, y tras acabar un buen libro sentada al sol en la plaza, frente a la puerta pero resistiendo a la inercia, al final acabé entrando al Reina Sofía.
Error. Si ya sé que no me gusta, páqué me empeño?
Sería para acabar de concretar mi teoría al respecto. Que consiste más o menos en dos cosas. A saber:

1. El proceso intelectual de la pintura no figurativa (ya sea conceptual, abstracta, post-expresionista, realístico-cínica, post-moderna, transgresora, post-minimalista, etc, etc) consiste en términos generales (dicen) en liberarse de las ataduras de la forma y las convenciones de la estética para extraer la auténtica experiencia comunicativa artística, la verdadera esencia de la creación y la comunicación con el espectador, que pasa a formar parte imprescindible de la propia obra al reaccionar frente a la provocación. Ni la estética ni la representación fiel son finalidades del arte, y para poder alcanzar la verdadera esencia del mismo, hay que erradicarlas de la producción artística.

Vale.

Por lo tanto, entiendo, el concepto estético o decorativo del resultado (no siempre es un cuadro, puede ser cualquier cosa) es lo de menos, y lo realmente importante es el proceso intelectual y la evolución del lenguaje del artista que ha derivado en la obra que contemplamos. A veces con significantes, a veces sin ellos.

Y digo yo, con mi simpleza:

Si lo que vemos no tiene un valor estético, y lo que importa es el proceso, porqué se presenta la obra finalizada y aislada del resto de la producción del artista, sin mayor explicación, para ser simplemente contemplada unos segundos, tal vez minutos, y de forma separada del resto de la producción, y sin disponer de los referentes que permitan entenderla???

y me contestaría un gafapastoso, con cierta desgana:

Es que todo eso ya lo tienes que saber, Xurri, y si no lo entiendes, es que esto no es para tí. Eres demasiado convencional, y para entender esto hay que venir ya aprendido de casa. Si lo que quieres son cosas bonitas, date la vuelta y vete a una pastelería. Estás en el sitio equivocado.

Vale.

Peeeerooo, entonces aparece la segunda parte de mi teoría:

2. Los museos clásicos y los modernos son idénticos en su concepción. Esto es: agrupar diversas producciones de distintos autores en grandes colecciones alojadas en un solo y gran edificio, en salas próximas y que a menudo mezclan varios autores, una junto a otra, colocadas sin más, para que la gente desfile por delante en grupo, y contemple








Y digo yo, de nuevo amparada en mi simpleza:

Porqué se aplica una forma de comunicación idéntica a las obras religiosas medievales, a las meninas y a un Tapies o un Barceló?? Es que hemos cambiado todo del arte, menos la forma de interacción con el espectador??? Y aún más, si es para iniciados, qué beneficio hay en cosechar comentarios sobre los garabatos del sobrino de los millones de turistas que se sienten en la obligación de visitar museos en sus destinos turísticos? (obligaciones que no sienten con los museos de su ciudad natal) Y para qué esa difusión masiva?

y me contestaría de nuevo el gafapastoso, con franca irritación:

Se trata de un acto de democracia para acercar el verdadero arte a las masas; la lástima es que la incultura limite el potencial aprovechamiento de esas visitas.

Claro, no le voy a discutir. Ni me voy a meter en temas de precios y valorizaciones de obras, organización y funcionariado, flujos de caja y actividad cultural, porque - lógicamente, eso se me escapa por completo.

Así que, en resumen: Corolario(s)

1. No me gusta el arte contemporáneo. Las obras me parecen, en su mayoría, feas y vacías. Creo que lo más interesante de ellas (cuando lo son) está ausente de la exposición, y fuera de mi alcance (= alcance del turista promedio, que constituye el 98% de las visitas a un museo).

2. Es absurdo que la visita al museo del Prado y al museo Reina Sofía se produzcan de la misma manera, si lo que se expone tiene conceptos tan distintos.


3. Hay que visitar sólo los museos que te apetezcan; no es obligado, especialmente si no te gusta el arte. No pasa nada. Quédate comiendo un bocatacalamares. O, si quieres disimular un poco, leyendo un libro.

17 comentarios:

gemma dijo...

Totalmente de acuerdo.

bellosoli dijo...

a mi tampoc em fa massa el pes l'art modern, excepte algun cas molt puntual i aïllat.

De vegades enganyen amb un edifici molt atractiu que et fa entrar caient de quatre potes. Això és l'únic que m'agrada del Pompidou de Paris: és tan "modern" per fora (i extremadament horrible) que mai no he tingut cap temptació d'entrar-hi (prou feina tinc en intentar oblidar-lo!)

pere dijo...

Coincideixo bàsicament amb tu, tot i que en aquest moment tinc un Barceló davant, un altre a la dreta i un Tàpies al darrere :-)
deixa'm encetar una nova línia de discussió. Parlem d'art i immediatament pensem en pintura i potser en escultura, i oblidem l'escriptura que mostra, crec jo, d'una manera molt més universal l'evolució de la humanitat i en què l'intent "d'engany" dels "artistes" és molt més evident, segurament perquè es tracta d'una rt molt més fàcil de seguir i en què més gent, a part dels "especialistes", pot aconseguir una visió global sense mediatitzacions. I en la música -no tant- passa el mateix.
I completament d'acord sobre la teva percepció d'aquests magatzems de pintura que s'anomenen museus; fins i tot pel que fa a la pintura "figurativa".
I ara hauríem de començar a parlar una altra vegada del concepte "art", en la seva versió sincrònica i diacrònica.

Tatxe dijo...

Mi teoría peregrina sobre el arte es bastante simple.

1.- Te gusta o no.
2.- Has estudiado tanto que "comprendes" como se ha llegado a esa obra y te independientemente de si te "gusta" al primer vistazo.

Con lo que pasamos de un arte puramente de impacto emotivo a un arte de impacto intelectual.

¿Problemas?, que si no te has chupado la biografía, las corrientes y la causistica del periodo, te puede parecer una mierda de obra.

En resumen, que todo es mu bonito pero yo paso de pagar 300.000€ por el cuadro de blanco sobre blanco, llamame mundano pero no gilipollas.

Arare dijo...

:D

bueno, depende de la obra.

Normalmente todos los artistas tienen buenas obras y obras malas. Hay artistas más buenos, menos buenos, malos y malísimos. Hay museos concebidos como en la prehistoria y los hay concebidos para interaccionar con el espectador (pocos, pero haberlos, haylos)

Ah, y el genio más genio de todos los genios, también a veces se levanta con el día torcido y la caga. Lo malo es que por ser "vos quien sois" se le valore lo mismo un buen cuadro que una cagada. Pero ahí ya no entro, que yo soy muy rara.

Lo importante es que uno vea lo que le gusta ver y se olvide de los museos "porque toca". Y es que además, son carísimos, oye,ah, que os hacen descuento? ¿Y por qué a mi no? (cuando llegó el carnet jove yo ya no era jove, cuando llegaron las ayudas a los hijos, yo ya los tenía crecidos... y así sucesivamente. Será que en lugar de rara soy gafe)

aix...

el paseante dijo...

Entiendo tu discurso, pero el arte no es racional. O te hace sentir algo o te deja indiferente. A mí un Goya no me dice nada, pero un Pollock normalmente me gustará.

PD: Puedes pasarme el email del gafapastoso? Gracias.

jose montalvo dijo...

Yo no le busco significado, ni técnica al arte contemporáneo. Solo puedo decir si me gusta visualmente por los colores, la forma o lo que sea o simplemente no me gusta, que es la mayoria de las veces.

Por cierto El paseante, a mi Goya me dice mucho. El dramatismo del cuadro "Los fusilamientos de la Moncloa" es inigualable. Me temo que Pollock no me gusta ni visualmente.

Xurri dijo...

bellosoli, recordo que el primer cop que vaig veure el pompidour em va semblar un museu de la ciència, o alguna cosa més lúdica. Se que hi he entrat, però no en tinc cap imatge mental de l’interior… cosa rara.

Doncs no deus coincidir tant amb mi, pere, que ni Barceló ni Tàpies m’envoltarien si no fos que sóc de visita… Tens raó amb l’escriptura, no ho havia pensat des d’aquest punt de vista.
Aixó de la versió sincrònica i diacrònica ho hurem de desenvolupar en viu.

Parecida a la mía, creo, Tatxe. Por cierto…mundano!

Arare, claro que depende de la obra, que siempre hay algo wai. Por otra parte, qué dura es la vida del turista! visitando museos plastas porque toca… y creo que a mi también me llegan todas las ayudas tarde o demasiado pronto.

Uff, paseante, si al menos me dijeras Rothko… Pollock me parece un espanto!! (en concreto, me recuerda un basurero, o un desguace de coches)
Y yo creo que el arte sí que es racional, muy racional. No sólo (hay irracionalidad, claro) pero sí mucho. No hay más que ponerse a ello para saberlo.
(lo siento, no tengo el email del gafapastoso, pero si lo necesitas con urgencia puedo buscarme unas gafas ad hoc e imitarle a la perfección)

jose, los fusilamientos es estremecedor… misesere mei, que estaba en restauración y no lo pude ver in situ!!!

xurri dijo...

ups, Gemma, hola, que te olvido!!!

manel dijo...

firmo el corolario (o en tu caso, coronario, reina). Del Guggenheim me quedo con los pinchos de la barra (antes en manos de Berasategi). Se me da que algo sabes de pintura por lo que dices. Y por lo que callas.

Xurri dijo...

Vaya, pues al fin había un motivo para entrar al Guggenheim... joools!

Júlia dijo...

Estoy básicamente de acuerdo, admito que hay alguna excepción, en obras que no en artistas. Hay quien opina, y yo también, que con los años se verá la enorme tomadura de pelo que ha supuesto este arte, sobretodo el hecho de que 'la firma' esté por encima de la obra. En el fondo ha sido una gran operación comercial y los mismos artistas, en la intimidad, lo han admitido, como Picasso, quien respondió, más o menos, cito de memoria, a una señora que le preguntaba que significaba un cuadro suyo por el que ella había pagado X millones:
-Significa que yo tengo los millones y usted el cuadro.

En eso como en tantas cosas, 'agafa fama i fote't a jeure'.

También hay quien opina que es como una religión, crees o no crees, y que entra dentro del absurdo de rezar a una virgen en su santuario y no rezarle cuando está en el museo.

Para mi, el 99 por ciento es fantasmada. Como aquello del retablo de las Maravillas y el traje del emperador...

Albert dijo...

Contraportada d'avui a "El Periódico", crec. Una entesa en el tema diu que l'art contemporani és només negoci. Si ella ho diu...

S'aprecia la teva sinceritat.

Xurri dijo...

Júlia, ya veo que estamos de acuerdo :)

Albert, he sentit curiositat i l'he anat a buscar. L'engaxo aquí, per si algú més la vol llegir:

LA ENTREVISTA CON DORE ASHTON, CRÍTICA DE ARTE (28/03/2008)

Dore Ashton: "Solo Picasso merece ser llamado genio"
Esta dama se ha codeado con los artistas del siglo XX y nos acaba de descubrir a Miquel Barceló en A mitad del camino de la vida (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores).


--Alguien dijo que sin críticos no hay arte.
--¡Eso es una tontería! El crítico solo es un testimonio y tiene sus circunstancias. Ortega y Gasset, mi pensador favorito, habló de la importancia de las circunstancias, ¿no? Pues la mía, que se apoya en la defensa de mi independencia, quizá me haga menos eficaz como crítica...

--Usted puede encumbrar o hundir.
--Yo soy una romántica, querida. Creo que, aunque no existiera un solo crítico, el artista sobreviviría. Además, en el periodo contemporáneo el arte está controlado por fuerzas que no tienen nada que ver con el arte. Es puro negocio.

--Unos tiempos revueltos, estos.
--Atravesamos una época de auténtica crisis intelectual. En Estados Unidos estamos en decadencia...

--Quizá el arte crezca en los periodos de crisis.
--Karl Marx intentó tratar el papel de las artes en un pasaje...

--¿Y?
--Dejó la frase inacabada, ja, ja.

--Acábela usted.
--Soy incapaz. Yo sé que tengo un temperamento y que a ese temperamento le emocionan las artes.

--¿Ese es el origen de su interés? ¿El temperamento?
--Podemos encontrar un origen biográfico, si lo prefiere. Mi madre invitó un día a un colega a cenar y aquel señor me trajo un libro con acuarelas de Cézanne. Yo tenía 9 años y el libro me despertó un interés instantáneo. Cuatro años después de la guerra, viajé a París para aprender en el estudio de Fernand Léger y leí muchísima literatura francesa del siglo XIX. Y cuando me gradué, empecé a hacer críticas como free lance.

--Ha hablado con todos los artistas del siglo XX. ¿El favorito?
--¡Imposible...! Hay artistas célebres, como Barnett Newman, que no me interesaron nada, y en cambio tuve gran amistad con otros, como Philip Guston o Joseph Cornell.

--¿Qué hace a un artista un genio?
--Solo Picasso merece ser llamado genio. El resto son buenos artistas.

--¿Por qué?
--Hay 5.000 libros que intentan descubrir qué hace distinto a Picasso. Yo me he limitado a leerlos y a escribir sobre cosas que él dijo.

--Barceló no tiene tantos libros.
--Tiene una energía demoníaca.

--¿Para qué sirve el arte?
--Solo puedo decir para qué me sirve a mí. El arte me ha dado forma, me ha interpelado... Ha sido mi eje vital. La época no es buena para las artes, no; aunque creo que la burguesía siempre se sentirá atraída por la idea de patrocinarlas...

--¿Qué les atrae?
--Sospechan que los artistas saben algo que ellos no saben.
--¿Una sospecha fundada?
--Sí. Y me remitiré a Alicia en el país de las maravillas. ¿Conoce a Humpty Dumpty, el huevo que afirma que las palabras significan lo que él quiere decir?

--Lo conozco.
--Los verdaderos artistas dicen lo que quieren decir.

--¿Y usted?
--Yo soy una socialista con la ese minúscula y alguien que escribe sobre las artes. Algunos dicen que bastante bien... Pero también hay un montón de historiadores del arte que dicen que soy una crítica impresionista. Y eso no es precisamente un elogio, créame.

--Habrá vivido usted momentos de desbordante emoción.
--Hay algún aspecto de lo que llamamos creatividad que incluye la trascendencia. No en un sentido espiritual, claro, sino psicológico. Recientemente he visitado la exposición de Nicolás Poussin en el Metropolitan de Nueva York. Poussin siempre colocaba un carmín precioso en sus cuadros... Es a través de la utilización de ese carmín donde puedes ver su amor por la pintura.

--Siga enseñándome a mirar...
--¡Ah, no es mi papel!

--¿Eso les dice a sus alumnos?
--Yo les explico lo que yo hago. Entro en la sala, miro a mi alrededor y espero que alguna cosa llame mi atención. A partir de ahí...

--Pero el gusto se educa, ¿no?
--Yo creo en el principio del entusiasmo. A través del entusiasmo llegas a expresar tus sentimientos y, por algún motivo, hay quien se interesa por esos sentimientos.

--Su modestia es de manual.
--Solo creo que cada individuo tiene que construir su propia cultura.

--Usted construye la de muchos.
--Pues en la construcción de mi cultura, a lo largo de los años, he ido eliminando cosas que otros encontrarían importantes. Por eso, cuando escribo, lo hago para mí.

martí dijo...

Un oncle meu era pintor (li estic preparant una pàgina), i la seva reflexió sobre tot això era molt senzilla: primer l'artista ha de demostrar que domina la tècnica fins al límit, després, que faci el que vulgui. I afegia, més o menys, que la resta era pura façana.

Molt interessant, el tema, llàstima que arribo una mica tard. A veure quin dia el porteu a la tertúlia :-)


* Paseante: una pàgina dedicada a Pollock.

Anónimo dijo...

Quina gent mes carrinclona

Xurri dijo...

Doncs sí, mira, anònim, les modernitats: a la porta del costat.