viernes, febrero 13, 2009

Rusia al cubo













Será que me falta fondo cultural y lectura de historia del arte, una laguna más entre otras miles, pero -oh! descubrimiento - merced a las sensaciones causadas por la lectura de las descripciones, sentimientos y hechos escritos por Ryszard Kapuscinski en "La jungla polaca", por fin he establecido el seguramente más que obvio vínculo entre el afeamiento y la conceptualización de la pintura europea (o buena parte de ella) desde finales del siglo XIX hasta la fecha, y la industrialización y el ensalzamiento vigoroso y mecaniscista de la productividad automatizada y el progreso.

Yo me preguntaba desde pequeñita de dónde caralllo salía algo tan feo como el cubismo (denso y significante, no digo que no, elaborado e intelectual, vale, pero feo con tres pares!). Y porqué la gente con pasta se lo colgaba en casa, y los progres lo ensalzaban sin la más mínima vacilación. Que no decían: está bien, admirable...lo entiendes?. No. Que decían (dicen): me gusta (¿¡!?).

Y ya ves, la descripción de la emoción que en la gente causaba la vista de unos nuevos altos hornos en una Polonia de postguerra, la euforia creciente del sentimiento de progreso, la alegría de por fin abandonar el primitivismo del campo, el ensalzamiento de la técnica y el estudio con el paradigma del ingeniero como la sublimación del campesino, la conversión del arado en máquinas robustas e incansables - grises, pardas, geométricas, precisas... el optimista mensaje comunista de bien colectivo y marcha hacia delante saliendo unitariamente de la miseria para entrar en la electricidad, el agua caliente y la radio...La lucha, tovarich, el duro trabajo, vamos todos a la par. Sin cursilerías burguesas.

Todos estos conceptos se funden en mi percepción, como un clic preciso de cubo de Rubik, en un engranaje perfecto con los carteles propagandísticos rusos de principio del XX. Esa fea (horrenda!) propaganda rusa de estética casi nazi, el sesudo y militante constructivismo, las máquinas, las perspectivas cónicas de chimeneas, los engranajes, los dedos señaladores, los robots, los colores y papeles rancios, ciclostilados, funcionales, de colores desvaídos, como de bajo presupuesto, o primarios impactantes, agresivos, masculinos y rompedores con... lo supérfluo, hermoso, recargado, adornado, femenino, innecesario, sensible, bello.

En mi mente ahora todo cuadra, diáfano sobre un fondo de hollín.

Que más vale tarde que nunca. Y me siento en la libertad absoluta además para darme el lujo de decir:

LAS COSAS FEAS NO ME GUSTAN. Las grises, tampoco.

Y quedarme tan tranquila. Ea. (qué gustazo!)

11 comentarios:

Jordi Gil dijo...

Creo que vivimos los suficientemente al sur, para gustarnos los colores y las imperfecciones de las cosas no cuadradas. Tal vez por eso, nació en Málaga el genio del cubismo, el cual sigo sinentender.

skorbuto dijo...

Yo acostumbro a opinar si me gusta o no una cosa, una escultura, una obra de arte aunque pueda aceptar que es buena, si no tengo claro que aquello que veo es un bodrio no acostumbro juzgar la obra de otro.

Indudablemente tienes todo el derecho a que no te guste una cosa, sea o no arte, sea o no bueno.

Hans dijo...

Mi admirada Xurri,
Yo creo que hay muchas cosas mezcladas en esta entrada. Una, perfectamente respetable, que es que no te gusta el arte que procede a las 'Vanguardias Históricas'.
A mí, como sabes, si: mucho (no sé si te conté la paliza aventurera que nos pegamos MBO y yo en Moscú para, con un frio helador, llegar hasta el museo que contiene la más magnífica colección de constructivismo y arte posrrevolucionario soviético del Universo).
En fin, a lo que iba. Estarás conmigo en que el primer 'ismo' es aceptado comunmente como 'hermoso' por todos, y en especial por la burguesía (que somos todos ;-D): el impresionismo -y los puntillistas, como rama- es 'bonito'.
Luego vienen los Fauves, que son también coloridos. 'Bonitos'.
Luego se dobla la esquina del siglo, y la cosa se empieza a complicar. El cubismo es, perfectamente, pre-guerra. Yo te diría que hay mucho más de otras cosas (el psicoanálisis, por ejemplo, o las convulsiones sociales que empiezan a verse, la conciencia de una nueva modernidad) que la pasión por la urbanización, industrialización, maquinismo.
Ah, amiga, pero entonces llega la Guerra (la primera guerra mundial) en 1914. Y, lo que es mucho más importante, viene la posguerra. Entre 1914 y 1918 tienes el nacimiento del expresionismo, futurismo y abstracción... y tienes el inicio de la Revolución y la creación de un modelo artístico soviético (luego será el constuctivismo). Todos ellos deliberadamente antiburgueses. Todos ellos fruto de la experiencia de la 'falta de fundamento' (La idea es que todo se ha ido a la mierda con la guerra y que hay que re-fundar todo -La Existencia, y por ello el Arte- sobre nada). Pasa en artes plásticas, pero pasa mucho en literatura, como bien sabes.
Lo que pasa es que hay un salto lógico en tu aserto, cuando pones el enlace a Casa Rusia.
Los cartelitos de 1945 no son los de 1920, por ejemplo. Los constructivistas fueron cuidadosamente machacados - físi-camente exterminados en muchos casos- por los comunistas -como tantos intelectuales- por criptoburgueses, y el arte revolucionario pasa de un producto ultramoderno y sobre todo abstracto (que a mi me encanta, por cierto; en el fondo, El Lisitszkij y Piet Mondrian no se llevan tanto. Durante años he tenido decorando mi despacho reproduccciones de obra de esa) a un coñazo infame: el realismo soviético (que es toda esa mierda realista, muy de cuadro de Stalin saludando a los camaradas de formato MUY grande, como de cuatro por tres metros y así).
Y eso tiene poco que ver, por su parte, con el Arte No Degenerado de los nazis, que eran muy dados al realismo helenoide: los rusos se tiran más bien del lado del probo agricultor que termina la jornada sonriente al lado de una cosechadora, o al obrero rubicundo y orgulloso; a los nazis les va más la cosa del ario puro en pelota picada luciendo la ilimitada potencia cosmogénica del übermensch.
Ya sabes que los nazis hicieron una exposición de Arte Degenerado con lo más granado de los vanguardistas alemanes (que eran muchos: Die Brucke, Der Blaue Ritter, como modelo de expresionismo radicalísimo, fruto puro de la experiencia de la guerra). A los artistas que pillaron, también, les gasearon. El comunismo y el nazismo comparten sistemas idénticos.
Pero bueno, por centrar: que ´hay mucha cosa diferente, y hay mucho color, y mucho negro, y gris, y esquema, y detallismo. Hay mil millones de cosas.
De manera que, al final, sólo queda mirar caso por caso, y como con el tinto: 'me gusta/no me gusta'. Y olvidarse de la intelectualización del asunto.
Besos.
P.S.: Hacía días que no te comentaba 'adecuadamente' :o)

Xurri dijo...

seguro que hay algo de eso, Jordi.

Skorbuto, está bien ser prudente, aunque creo que en aras de disimular mis carencias culturales y por una vanidad intelectualoide a veces una servidora tiende a serlo en exceso, incluso cuando le clama al cielo la desnudez del emperador.

Jope, Hans, argumentos palmatorios tan sustentados me avergüenzan - cierto que es una oversimplification, pero habida cuenta de mi casi nula formación al respecto, que cualquier motivación para suplirla se ve coartada por una nula atracción estética (rayante en la aversión), y que - fundamentalmente- mi xurripersonaje no requiere de sesudos despliegues, estaba fuera de mis aspiraciones el rigor en el análisis. De hecho, en un genuino "post-it rescatao" compartía una sensación transitoria y difusa de comprensión, pasajera e intuitiva, desencadenada por la contemplación de una exposición sobre Rodchenko (arrugando la nariz) y la lectura (apasionada y devoradora) de Kapuscinski, un compatriota (jé)que no tiene nada que ver con el arte, pero que en una de mis sinapsis ha producido un chispazo extraño que ha vinculado los conceptos (debería decir las sensaciones) de "gris" "geométrico" "político" "abstracto" "colectivo" con "feo". ¿Por qué? posyoquesé, that's Xurri.
Pero vivediós que estaría encantada de emplear unas horicas en desarrollar el tema ampliamente con tan brillante tertuliano. Incluso estudiaria un poquillo, pá no quedar de borrica :o)
bssssss

Violette dijo...

Genial el tête-à-tête Xurri-Hans-Xurri!! M'encantaria seguir una tertúlia com aquesta... I demanaria la paraula per dir, simplement, que a mi m'agrada. I qui no m'agrada ni entenc ni crec que arribi mai a entendre és Pollock. Què hi farem...

el nadador dijo...

No voy a ser menos sesudo que Hans analizando tu post: tampoco me gusta eso de las chimeneas. Y suerte que lo de Ródchenko era gratis. En cualquier caso, con tu post y el comentario de Hans he aprendido muchas cosas esta noche. Ya me puedo acostar tranquilo.

bellosoli dijo...

a mi tampoc no m'agraden

Ulmaria dijo...

Lo feo puede ser hermoso. Lo bonito no. Ma.

Hans dijo...

Es imposible que mujer tan brillante quede de borrica Hablando de otra cosa, debe estar bien eso de vivir en Varsovia con sol y vistas al mar :o)

manuel_h dijo...

muy interesante, y eso tan manido que sobre gustos...

Xurri dijo...

Violette, a mi también me gustaría esa tertulia, máxime porque puedo garantizar la exquisitez del tertuliano en cuestión. Pollock me parece simplemente puaj.

Vale nadador, y si, suerte que era gratis :o)

Ni a mi, bellosoli - en canvi tu si que m'agrades :o)

Yo diría más, Ma, lo feo además de hermoso suele ser horroroso!!! - aunque te doy la razón en lo bonito, en la acepción cursilona del término.

Polonia es un sitio fantástico, Hans, ni te lo imaginas. Óptimo para quienes se atreven con la relativa y en realidad escasa dificultad idiomática. Un país abierto al exterior cuyo icono mediático es precisamente un borrico, jé. Lo de la tertulia iba en serio :o)

Manuel, aquí no se si aplicaría lo de a gustos, colores. Interesante si es, al menos para mí, más después de las contribuciones de los comentarios.