martes, marzo 10, 2009

Un cuento de princesas

Adoro a las princesas. Princesas pequeñitas y princesas maduras, princesas lindas y princesas guapas. Princesas listas y princesas bobas. Princesas empáticas y princesas atolondradas. Princesas caprichosas y princesas prácticas. Princesas pesimistas y princesas entusiastas. Princesas de colores y princesas grises. Princesas ociosas y princesas estudiosas. Princesas desgarbadas y princesas estilosas. Princesas duras y princesas suaves. Princesas aristócratas y princesas llanas. Princesas charlatanas y princesas calladas. Princesas atentas y princesas despistadas. Princesas quejicas y princesas comprensivas. Princesas risueñas y princesas adustas. Princesas simples y simples princesas.

Adoro a las princesas. Llenan el espacio y hacen cada día el mundo más bonito. Desplazan lo feo. Solo con disfrutar de su propia existencia, minuto a minuto, y moviéndose en el aire, esparciendo calor y vida, color y música, palabras y risas.

Adoro a las princesas, aunque no hable con ellas. Aunque vivan lejos, me gusta que estén. Aunque no nos conozcamos, siento que podríamos ser amigas, o enemigas. Que podríamos reír, o llorar, sorprendernos o indignarnos. Me hacen consciente del regalo que el tiempo me presta: un momento fugaz de vida normal, tan bello, tan valioso, y tan poco valorado como las gotas de agua.

Ayer tarde un dragón feo y tonto bajó en picado y con su boca llena de dientes toscos, retorcidos y descuidados robó una princesa, como el que roba un trapo en el mercadillo. De cualquier manera, lastimándola sin prestar ninguna atención a su piel fina y delicada. La levantó patosamente y se la llevó con su tosco aletear sin más conmiseraciones. Dejando caer sin cuidado tanto esfuerzo por ser, por vivir, por disfrutar, por estar. La raptó de su casa, de las páginas de un libro, de la cama de su marido, de la cola del pan, de los brazos de su madre, de la mesa en la que cenaba, del volante de su coche, de la risa de sus amigas, del teclado de su ordenador, del probador de la tienda, del reloj de fichar, del tiempo de los días normales y corrientes. La robó de los lunes grises, de los martes inacabables, de los miércoles de rutina, de tantos jueves tranquilos, de los viernes pletóricos, sábados de cháchara, domingos de sofá. Le quitó el sueño por las mañanas, el hambre del mediodía, el placer de ver llegar el verano, la sorpresa de la nieve, las carreras bajo la lluvia.

No era una princesa cualquiera. Era una princesa guapa, lista, empática, práctica y entusiasta, estudiosa, estilosa y llana, risueña, callada, atenta, comprensiva. De colores. Sabia. Simplemente princesa.

No hubo poción mágica, antorcha ardiente, ni flecha salvadora. Nadie pudo hacer nada, ningún caballero, ninguna de las princesas que velaban su sueño. Sólo congoja y agitar el pañuelo en señal de despedida. Desconsuelo y unas lágrimas, bastantes, muchas. Miles de gotas de agua bellas, valiosas, normales, fugaces. Contagiosas. Disimuladas. Transitorias.

Sólo se me ocurre pediros por favor que no olvidéis su nombre de princesa. Aunque no lo sepáis.

14 comentarios:

Montse dijo...

Una llàgrima i un pensament per totes les princeses de les quals desconec el nom.

Xurri dijo...

gràcies, princesa reinamora, m'agrada saber que voltes pel mon.

El veí de dalt dijo...

Ës que mira que hi ha dracs malèvols, eh?

Xurri dijo...

Son uns fills de puta, parlant en plata. Part de la vida, parlant en plom.

Violette dijo...

Et prometo que no oblidaré mai aquest nom de princesa que no conec... Per totes les princeses del món.

pere dijo...

Queda el seu nom que no sé en la meva memòria. Ja sé que és ben poca cosa avui.

Ulmaria dijo...

M'has fet plorar, a mí, que estic tan orgullosa de les princeses d'arreu del mon, de les meves, de la meva. Ara un comfortable llit de records l'acull, sense pèsols amagats. Un petó. Ma.

la guiri dijo...

que bella. Me ha dejado..fatal. No la olvidaremos. besote

jaka dijo...

Xurri princesa,
T’he deixat un premi al meu Bloc, em sembla que no el tens, encara que aquest bloc se els mereix tots.
Petonets,

Jordi Gil dijo...

Todo sea por las princesas, hasta por las princesas de cuento de hadas.

mar dijo...

Guardaré el record d'aquesta princesa sense nom, i també el de tantes i tantes que cada dia s'enduen els dracs malparits (que segurament alimentem nosaltres sense adonar-nos)
Jo tinc una princesa i sé que se'm moriria el cor si un drac se l'endugués.
No sé que dir... només puc deixar-te escrita la calidesa i la sensació que es pot rebre d'una abraçada, per si et cal.

el nadador dijo...

L'has fet reviure (ni que sigui un moment) amb el teu petó en forma de conte.

La RaTeta Miquey dijo...

Recordaré aquesta princesa, el seu nom i els fets quotidians que tanbé ens descrius. Un post molt trist. Petons i ànims.

Xurri dijo...

Gràcies per dur-lo amb vosaltres, Violette i pere, el d’ella i el de totes les altres que omplen l’aire, em conforta que ho feu.

Ma, princesa meva, no volia fer-te plorar, ho sento. Un petó.

No, no la olvidaremos, sería muy difícil, y tan absurdo…

Gràcies pel premi de flors que no s’obliden, Jaka. Les plantaré al blog. Petons.

Especialmente por ellas, Jordi, especialmente por ellas.

Gràcies per l’abraçada, mar, i per l’espai al teu record. Els dracs… hi son. Com les princeses. Tot fa moure la roda, s’ha d’entendre, ja m’ho diu el cap, però al meu cor li costa.

Això és el que volia fer, nadador, lligar-ho, que no s’escoli pels racons de la rutina.

Rateta, només seran records, però és millor que l’oblit. Gràcies a tu també.