domingo, mayo 10, 2009

Ya llegó



Hay que reconocerlo: es primavera.

Hay pruebas innegables, como la eclosión de rosas que hay en el parque Cervantes, donde por unos días los pétalos superan por paliza a las hojas verdes, y cada brisa levanta aromas que transportan a la época en que las rosas todavía eran rosas, y no esas cosas que pasean por las noches de bar en bar, en haces ahumados y manoseados, o esas otras de cualidad leñosa y compacta que, por las esquinas, rebosan de los cubos en Sant Jordi.

Hay millares de rosas: rosas, blancas, amarillas, naranjas, rojas, malvas. Pequeñas y sutiles o grandes y densas como coliflores, pesadas, consistentes y suaves, fragantes.

Rosas hermosas como las que robaban para nosotras los chicos con los que paseábamos por ese mismo parque hace 25 años, escapados del instituto de al lado, faltando a clase de química, ética o latín. Rosas entregadas durante aquellos paseos clandestinos, expectantes, románticos, emocionantes, soñadores e inofensivos. Rosas efímeras, escondidas de vuelta a clase, deshojadas y aplastadas entre páginas de libro y condenadas al olvido, como aquellos momentos iniciales de ilusión e ingenuidad. Rosas conceptuales, registradas en recodos de la memoria, como aquellos pasos vacilantes en primaveras que llegaron y se fueron.

Otra vez aquí. La evidencia es apabullante.

8 comentarios:

manuel_h dijo...

vale, ya está aquí, la evidencia etc etc
la pregunta es ahora: ¿qué podemos hacer?

Pablo dijo...

Que bueno!!
Para los del hemisferio sur nos queda el Otoño, que si bien es encantador a su manera no le llega ni a los talones a la adorable primavera..

Jordi Gil dijo...

Claro que es primavera... ¿no has visto los anuncios del Corte Inglés?.

Xurri dijo...

pues depende, manuel: podemos comérnosla a dos carrillos, babear mientras la vemos pasar, añorarla antes de que empiece, revolcarnos en su polen, fotografiarla para que no muera, odiarla por no ser verano, descreerla por inconstante, amarrarla para que no escape, metaforarla en un bote... tú qué harías?

El otoño... tostado, frío, mortal y melancólico, es otra cosa. todo tiene su punto, supongo. Me quedo con los calores ascendentes.

Pues no, esta vez no los he visto Jordi, han llegado antes las flores, por una vez.

el nadador dijo...

Pasearé hasta el parque Cervantes para adivinar la sombra de aquellos chicos que te regalaban rosas. Y la tuya. Hace 25 años, cuando ya era primavera.

Hans dijo...

Apurarla hasta el desgaste. Eso es lo que se debe hacer con cada primavera que nos sea dado vivir.

xurri dijo...

Espero que te guste el paseo, nadador. Allí no hay estanques, igual tienes que ir a pie...

Hasta la raspa, Hans!

bellosoli dijo...

si, i al jardí de casa dels meus pares no han sortit fins passat sant jordi... ja n'aprenen, ja!