sábado, febrero 21, 2009

Unwind

Main Entry: un·wind
Pronunciation: \-ˈwīnd\
Function: verb
Inflected Form(s): un·wound
\-ˈwaund\ ; un·wind·ing
Date: 14th century

transitive verb
1 a: to cause to uncoil : wind off : unroll / b: to free from or as if from a binding or wrapping / c: to release from tension : relax
2 archaic : to trace to the end
3: to undo (a financial arrangement or position) through the necessary legal or financial steps

intransitive verb
1: to become uncoiled or disentangled : unfold
2: to become released from tension

Algo así como desembrollarse, liberarse. Lo que me gustaría hacer. Eso, u obtener una tregua.

jueves, febrero 19, 2009

zenquius!

Gracias por el bonito e inesperado detalle sorpresa :o)



(no todo iba a ser xungo!)

viernes, febrero 13, 2009

Rusia al cubo













Será que me falta fondo cultural y lectura de historia del arte, una laguna más entre otras miles, pero -oh! descubrimiento - merced a las sensaciones causadas por la lectura de las descripciones, sentimientos y hechos escritos por Ryszard Kapuscinski en "La jungla polaca", por fin he establecido el seguramente más que obvio vínculo entre el afeamiento y la conceptualización de la pintura europea (o buena parte de ella) desde finales del siglo XIX hasta la fecha, y la industrialización y el ensalzamiento vigoroso y mecaniscista de la productividad automatizada y el progreso.

Yo me preguntaba desde pequeñita de dónde caralllo salía algo tan feo como el cubismo (denso y significante, no digo que no, elaborado e intelectual, vale, pero feo con tres pares!). Y porqué la gente con pasta se lo colgaba en casa, y los progres lo ensalzaban sin la más mínima vacilación. Que no decían: está bien, admirable...lo entiendes?. No. Que decían (dicen): me gusta (¿¡!?).

Y ya ves, la descripción de la emoción que en la gente causaba la vista de unos nuevos altos hornos en una Polonia de postguerra, la euforia creciente del sentimiento de progreso, la alegría de por fin abandonar el primitivismo del campo, el ensalzamiento de la técnica y el estudio con el paradigma del ingeniero como la sublimación del campesino, la conversión del arado en máquinas robustas e incansables - grises, pardas, geométricas, precisas... el optimista mensaje comunista de bien colectivo y marcha hacia delante saliendo unitariamente de la miseria para entrar en la electricidad, el agua caliente y la radio...La lucha, tovarich, el duro trabajo, vamos todos a la par. Sin cursilerías burguesas.

Todos estos conceptos se funden en mi percepción, como un clic preciso de cubo de Rubik, en un engranaje perfecto con los carteles propagandísticos rusos de principio del XX. Esa fea (horrenda!) propaganda rusa de estética casi nazi, el sesudo y militante constructivismo, las máquinas, las perspectivas cónicas de chimeneas, los engranajes, los dedos señaladores, los robots, los colores y papeles rancios, ciclostilados, funcionales, de colores desvaídos, como de bajo presupuesto, o primarios impactantes, agresivos, masculinos y rompedores con... lo supérfluo, hermoso, recargado, adornado, femenino, innecesario, sensible, bello.

En mi mente ahora todo cuadra, diáfano sobre un fondo de hollín.

Que más vale tarde que nunca. Y me siento en la libertad absoluta además para darme el lujo de decir:

LAS COSAS FEAS NO ME GUSTAN. Las grises, tampoco.

Y quedarme tan tranquila. Ea. (qué gustazo!)

domingo, febrero 01, 2009

Escena de cama















El roce de unos pies en el parquet del pasillo anuncian su llegada. Le precede el olor a tabaco y humo de fritanga, la onda de frío que trae de la calle. El resplandor de la luz, breve, y el ruido de la puerta del lavabo le dan 5 minutos de tregua.

Se acurruca agarrado al edredón en la amplia cama, tratando de acaparar el calor que huye por los pliegues en todas direcciones, y hunde un poco más su cara en la almohada, como intentando desaparecer. Se maldice un poco por no haber pillado el sueño a tiempo, y respira hondo y pausado, resuelto a aparentar estar dormido.

Al poco otra vez el ruido de los pasos descalzos, los zapatos cayendo sordamente en la alfombra a los pies de la cama y las ropas cayendo sobre la silla. El reflejo de las farolas en la ventana iluminando las sombras oscuras de la habitación.

Nota la corriente de aire a su paso, y el frío que se cuela cuando el embozo se abre y otro cuerpo se desliza con cuidado a su lado. Siente como se acelera su corazón, latidos ruidosos que bombean con fuerza bajo sus costillas, y las mariposas en su estómago volando frenéticas.

- Estás dormido?

Intenta ignorar el susurro en su oído y disimula, procurando mantener el ritmo de la respiración, inmóvil, intentando que el cuerpo tenso no le delate y rogando porque su taquicardia no sea audible. Nota como unos pies, ásperos y helados, se acercan a sus pantorrillas. Y otra vez su voz, el tenue olor a alcohol y tabaco precediendo al sonido:

- De verdad que duermes?

Gruñe hosco y se cierra más sobre si mismo, las piernas y los brazos doblados, agarrando el edredón bajo la barbilla, el corazón ya desbocado y la adrenalina fluyendo a chorro por sus venas.

- Venga tío, no seas así, que sé que estás despierto...

Furioso, alarga la mano hasta el interruptor de la luz, la enciende, y bruscamente se sienta en la cama. Encarado, crispado, le espeta:

- Vale, estoy arruinado. Vale, no tengo a donde ir. Vale, me has hecho un favor acogiéndome. Vale, te hacía falta porque estabas solo y triste y desamparado. Vale, los dos ganamos con esto, estamos encantados de contar el uno con el otro en la vida. Vale, la casa es pequeña y cama sólo hay una. Tenemos que compartir cama: vale. Pero ¿mariconadas? Mariconadas, las justas, so cabrón!! Y ahora, a dormir, pendejo, que mañana algunos trabajamos! y quita esos pies, que pareces el yeti!!

Y dicho esto se vuelve a tumbar, tira con fuerza del edredón hacia su lado y apaga la luz.

- Desde luego, tienes un carácter, tío, que es que no hay quien te aguante.

Y también se da la vuelta y tira del edredón con saña. Nota un nuevo tirón. Tira a su vez y estira bruscamente una pierna, dándole una patada.

- Ay, perdona, no quería darte. La cama es tan estrecha...
- Joputa, vengativo.
- Neurótico, cabrón.
- Que te calles de una vez.
- Me callo cuando me pete, que para algo es mi casa.
- No te preocupes, que de mañana no pasa que me vaya de aquí
- Pues a ver si es verdad!
- Que te calles de una vez, OSTIA! que son las tres y media. Y aparta los putos pies de una vez.
- Bah, qué te cuesta, hombre, que tengo frío...

PD: Obviamente, son el veí de dalt y el paseante, pero... quien es quien? qué os parece? por favor, cualquier opinión, razonada...