jueves, abril 23, 2009

Xéspir


Against my love shall be as I am now,
With Time's injurious hand crushed and o'er worn,
When hours have drained his blood and filled his brow
With lines and wrinkles, when his youthful morn
Hath travelled on to age's steepy night,
And all those beauties whereof now he's king
Are vanishing, or vanished out of sight,
Stealing away the treasure of his spring:
For such time do I now fortify
Against confounding age's cruel knife
That he shall never cut from memory
My sweet love's beauty, through my lover's life.
His beauty shall in these black lines be seen,
And they shall live, and he in them, still green.

(William Shakespeare)
A cuenta de que sufra como yo
la acción demoledora y ruín del Tiempo
y que las horas sangren su expresión,
sembrándola de arrugas, o que el tierno
albor de la mañana se haga noche
abrupta y las bellezas que hoy gobierna
ya se hayan disipado o se evaporen,
quitándole a mi amor su primavera;
a cuenta de ese día me aseguro
de que el cuchillo cruel de la vejez
no corte del recuerdo de este mundo
la vida y belleza de mi bien.
En estas líneas vive su beldad,
que, si ellas viven, reverdecerá.
(Traducción de Andrés Ehrenhaus)

lunes, abril 20, 2009

Mediodía en Blogville

High noon en Blogville. El sol cae a plomo sobre el polvo reseco de la calle principal. A los lados, unas cuantas casas construidas con listones horizontales de madera, malpintados con colores claros. Unas bolas de hierbas secas inmóviles confirman que el bochornoso aire está estancado. Un perro duerme acurrucado a la sombra de un barril vacío. De lejos se oye el resoplar de los caballos acalorados, las voces de niños que juegan y el cacharreo de las cocinas.

En el extremo de una casa, entre dos caídas de tela con volantes a cuadros azules y blancos, se intuyen unos rizos pelirrojos. Violette abre del todo la guillotina de la ventana, mira hacia afuera y, volviéndose de nuevo hacia el interior, se pasa la mano por la frente, por el cuello y la detiene en el escote, mientras suspira:

- No se ve un alma

Xurri se incorpora acalorada y con las mejillas coloradas. Con el dorso de la mano se recoge un mechón tras la oreja, manchándose la sien de harina. Tras frotarse las manos sobre la masa, recoge un trozo de delantal para limpiárselas.

- No me extraña, my dear hoy hace más calor que nunca; este sol es criminal. Sólo nos falta echarle leña al horno para cocer… le estoy temiendo desde esta mañana, pero we can’t wait anymore o el pan se echará a perder.

-Tienes razón, cherie, y si algo no podemos hacer es abrir cet après-midi sin pan. Pero esto es un enfer. Temo que hayamos elegido mal el negocio.

- No, no, sweetie. Solo tenemos que adaptarnos un poco mejor. Deberíamos pensar en lo que nos apetece. Y ahora más que hot bread a mí me apetece un vaso lleno de nieve para pasármelo por la cara, el cuello y la nuca.... pero.... what if...?

- Xurri, ont des idées de pompiers! Pero… y si tienes razón? Te imaginas que en vez de pan vendiéramos algún tipo de délicatesse fría fría… glacée, un plaisir que se deshiciera al tocar los labios, que se fundiera en un líquido refrescante…

- Eso sería un éxito total. Imagina: whisky sobre nieve “Chez Violette”. Servido en laaaargos vasos refrescantes.

- Y a l’hiver ponches chaudes et denses, con rebanadas de olorosos panes recien hechos, salados o dulces. Podemos remplir les pains avec fromage aceitunas, chocolat, tomates…

- La parte calentita ya la sabemos hacer. Y para la parte cold, ahora recuerdo un trick que vi hacer a un charlatán con sal… hace unas semanas… iré a hablar con Mr. Le Pharmacist, seguro que él se acuerda de los detalles.

- Siii!! será fantastique! Todos querrán venir a vernos a Chez notre, a probar nuestras délices

- Y en vez de irse al Saloon a beber y fumar, todos los handsome cowboys vendrían a nuestra shop a departir con nosotras forever.

Las dos muchachas se tomaron de las manos riéndose.

En aquel momento se oyeron los cascos de un caballo al paso lento entrar por la calle principal.

- Mon Dieu! le voisin!

- Oh, no! for the god sake! The swimmer!


Las chicas se acercaron a la ventana a mirar, conteniendo el aliento.

Erguido sobre su montura, ladeandose levemente con el andar de la bestia, el sombrero tan calado que no se le veían los ojos, el Veí entraba arrogante y lentamente en Blogville, los cascos de su caballo golpeando el suelo como el lento paso del tiempo en un reloj de cuerda haciendo cuenta atrás.

Finalmente al llegar a la altura del Saloon se bajó lentamente del caballo, enredó la brida en el poste y se dirigió hacia la puerta batiente de persianillas.

(continuará)(?)

lunes, abril 13, 2009

Con pan son menos

Una mañanita Violette apartó los cuadros blancos y azules de sus cortinas, y abriendo la blanca ventana de su cocina dejó escapar el olor a pan, que llegó, cruzando todo Blogville, hasta mi terraza.

Envidiosa, entré a mirar sus recetas, y así en mi cabeza cuajó la idea de conseguir una para mí. Navegué de puerta en puerta, preguntando a vecinos y vecinas para informarme un poco más, y convencerme finalmente sobre cuál era la mejor. Identificada, me suscribí al newsletter del Lidl para que me avisase cuando las trajeran.

Mientras esperaba pacientemente, recibiendo y viendo ofertas de lo más variado (por cierto, habéis visto los telescopios y microscopios?), aproveché para estudiar la fuerza de las harinas y su composición protéica, para saber que el gluten es el que confiere a la masa la capacidad elástica que le permite a la vez ceder y retener las burbujas de la fermentación, y así formar miga. Que el mínimo de proteína que una harina debe tener para que funcione bien es del 11%, y que se reduce al perder el gluten al refinarlas, y aunque la mayoría no dicen cuanto gluten llevan, muchas tienen un 9%, otras un 10%. Eso está bien para repostería pero puede fallar para el pan.


Que en Alemania se clasifican numéricamente las harinas en base a su contenido mineral por residuo de combustión (450, 550, 1050...), y aunque aquí no hay obligación de declarar nada en el envasado - solo que el contenido es harina - la blanca normal suele corresponder a la 550, y la integral normal a la 1050. Aún así, algunas harinas aquí dan la composición nutricional; en el Bonpreu hay harina con 11% de proteína (he comprado), también en el mercadona, en el carrefour y en el hipercor hay harinas de 11% o más (= harina de fuerza), según dicen los blogs. Sé que el control del calidad de las harinas aquí establece otras cosas: por ejemplo, que no tengan bichos. O que no pueden tener más de un 15% de agua. Y que puesto que la harina es higroscópica (tiende a absorber agua), dicen que dependiendo de la humedad del entorno necesitas añadir menos agua a los panes.

Aprendí que el agua hace la costra crujiente, y la leche la hace suave, pero que la leche dora la corteza y el agua la deja más cruda. Que las grasas aceleran la cocción. Que el peso tiene que ser exacto (arg - yo que no tengo ni balanza!). Que todo tiene su orden y hay que ponerlo por capas. Que los tropezones se rompen si los añades demasiado pronto. Que la levadura no se puede mojar. Que el azúcar aumenta el volumen, y que la sal frena la fermentación. Que el pan se desinfla si abres para cotillear. Que se puede programar el olor a pan recién hecho por la mañana.

Al final me llegó un e-mail anunciaba el día X. Me informé de los horarios de la tienda y planifiqué mi expedición. El día X madrugué y salí al trote a buscarla - era como las noticias del primer día de rebajas: la mayoría de máquinas ya estaban en la cola de caja con sus inminentes dueñ@s, quedaban pocas apiladas, pero yo solo necesitaba hacerme con la mía, y lo logré. Llegué a casa con ella en brazos, y unos paquetitos de harina y unas cajitas de levadura en una bolsita colgando de la muñeca.

Desde entonces en cuanto llego a casa no paro de hacer pan. Sin pesos, a ojo. Y sale bien.

Es fabulosa.

Me encanta.