Desde hace unos meses los límites de velocidad han cambiado de forma muy drástica en los alrededores de Barcelona.
La medida ha venido acompañada de la instalación de un número importante de radares y cámaras ocultas que detectan a los incumplidores y rápidamente disuaden del incumplimiento de la nueva norma con sanciones jugosas para las arcas públicas y descuento de dolorosos puntos de carnet.
El conjunto de medidas, dicen, ha reducido las emisiones de CO2, las caravanas y los accidentes, todo ello ventajas notorias. Bienvenido sea, pues, todo aquello que nos ayude a reducir las pérdidas de vidas humanas, las secuelas definitivas de los heridos graves y las partículas nocivas en el aire que respiramos.No tan conocido ni loado es el efecto creativo e innovador que las nuevas normas han tenido sobre las técnicas de conducción, y la aparición del nuevo concepto de circulación: el desadelantamiento.
El desadelantamiento, como su nombre indica, consiste en unas maniobras inversas a las del adelantamiento, destinadas a evitar que un conductor infractor que circula con exceso de velocidad, haciendo caso omiso del gran número de señales indicadoras limitantes, se empotre contra un vehículo respetuoso de dicho límite en los escasos metros en los que, con motivo de rotondas, desvíos o incorporaciones a vías, el conductor respetuoso se encuentra en un carril medio o izquierdo circulando a la velocidad máxima permitida.Es decir, el desadelantamiento consiste en el conjunto de maniobras destinado a quitarse de enmedio inmediatamente para permitir la infracción ajena sin mayor dilación.
La maestría en el dominio de este arte incluye su práctica sin aceleración bajo cámara (y la foto consecuente), la refractoriedad a las ráfagas de luces en rotonda, el asustamiento con luz de frenos en estrechamientos de vía y el rebasamiento inverso desde el carril derecho de circulación en zona de obras con utilización de arcén. Asimismo, determinados desaceleradores virtuosos son capaces de permitir el desadelantamiento en túnel con rebasamiento derecho por motocicletas sin donación posterior de órganos.
En resumen, un despliegue de habilidades psicomotrices que sin duda han de aumentar el estado de alerta, el entrenamiento de reflejos y la agilidad mental del conductor cumplidor de la normativa. Si a ello sumamos el factor de impredictibilidad que los infractores pueden aportar mediante la utilización de aparatos de telefonía movil durante la circulación con exceso de velocidad y la consecuente maniobra de desadelantamiento, no me extrañaría que en pocos años se demostrase que el control extremo de velocidades en vía urbana retarda la aparición de la demencia senil, otramente conocida como enfermedad de Alzheimer.Para que luego pongan en duda el valor de los beneficios que proporcionan las limitaciones de tráfico. No todo va a ser CO2.



