domingo, julio 01, 2012

De vuelta

Esta semana he vuelto a viajar.

Ni cuenta me daba, del tiempo que hacía que no me subía a un avión. Hará un año, creo, cuando fui a Budapest, y me parece una feliz eternidad. Me queda lejos, por suerte, aquella etapa extenuante en la que cada semana pisaba el suelo de dos o más países distintos, siempre sola, encerrada, aislada, enmimismada.

Esta semana he vuelto a viajar, y compruebo que no, aún no se me ha pasado el hastío, ni me ha vuelto la curiosidad.
Aprecio, en cambio, las esperas y los tiempos de desplazamiento. Esos minutos y horas baldíos, que irritan e incomodan a la mayoría, me resultan un espacio regalado de inactividad forzosa que me permite irme de paseo por la nada y por el todo, un ensoñar impensable en mi espacio repleto de minutos ajenos.

Será que lentamente vuelvo, con tiento y cierto pánico al vacío, agarrada a la barandilla y presta a desandar el camino si aparecen signos de alarma, pero vuelvo.

Hoy me acompañaba en las nubes una lectura corta. Os pongo un cacho, por dejaros algo por aquí hasta la próxima.

Antes de salir de viaje (Przed podróżą). Wistawa Szymborska.


Se le llama: espacio.
Es fácil definirlo con esa sola palabra,
mucho más difícil con varias.

¿Vacío y lleno al mismo tiempo de todo?
¿Herméticamente cerrado aunque abierto,
ya que
nada puede escapar de él?
¿Dilatado hasta el infinito?
¿Porque si es finito,
con qué diablos limita?

Vale, vale. Ahora duérmete.
Es de noche y mañana tienes asuntos más urgentes,
justo hechos a tu particular medida:
tocar objetos que se encuentran cerca,
poner la mirada a la distancia deseada,
escuchar voces al alcance del oído.

Ah, y todavía ese viaje del punto A al punto B.
Salida a las 12.40 hora de aquí,
sobrevolando esta madeja de nubes locales
a través de una franja de cielo tenue,
una entre las infinitas.





7 comentarios:

iruna dijo...

sempre m'ha agradat molt llegir-te, xurri, i trobo a faltar els teus escrits perquè fa temps que, alemnys aquí, escrius poc.

no sé d'on lentament tornes, però espero que pugues fer-ho amb prou tranquil·litat i prou a gust.

me recordes algú molt proper que també, de tant en tant, ha de fer "exercicis" com estos que expliques de "tocar els objectes que tens més a prop", en moments necessaris d'"inactivitat forçosa".

m'ha agradat com descrius esta certa llunyania d'aquells moments en què t'has sentit aïllada i "entumismada".

una abraçada

tatxe dijo...

Viajar por negocios cansa mucho, las colas, las esperas, la sensacion de que todo el dia es un gran meeting donde no se consigue solucionar nada.

Afortunadamente, hay dias que parece que todo funciona y que ha servido de algo levantarte a las 5 y a eso te aferras en cada viaje que te toca hacer.

fra miquel dijo...

Jo sóc dels que s'angoixa amb les cues, les esperes, els transbords (sobretot)
Però jo no viatjo molt. Suposo que si ho fes acabaria aprofitant aquestes estones com ho fas tu.
Bon viatge, Xurri!
Petó

Xurri dijo...

Gràcies iruna, ja fa anys que voltem totes dues, oi? torno amb calma, no se si de debó o no.

Tatxe, viajar por negocios lo recuerdo como lo peor: a las incomodidades de ser y sentirse un fardo en tránsito, se añade la certeza de que te diriges a una sala llena de guiris soberbios y descansados que trabajan un tercio y cobran el triple que tú, a pretender todos que no hay barreras culturales y que en la variedad está la riqueza. Que la diversity, la inclusion y la openmindness son credos de nuestra nueva religión rollo Benetton, y que no, que no todo es una gran farsa.
No se me olvidan esas miradas desde arriba con conmiseración, sin esperar nada interesante de alguien moreno y bajito con fuerte acento y erres demasiado sonoras. Ni nuestra lamentable performance, que nosotros somos aún peores, porque les miramos de abajo a arriba con ojitos abiertos y llenos de ilusión, que nuestra mami se felicita por habernos educado bien para que nos inviten a estar ahí y ser "international", que en el fondo no deja de ser como que te convoquen a la roja...
Hay quien disfruta mucho con estas cosas, pero a mi me parecían grandes farsas. Me cansa hablar en vano, actuar, simular, pretender, intrigar, disimular, las dobles y triples intenciones de palabra amable... me fatiga. Por eso me libré de todo eso en gran parte hará ya para dos años, pero no, no se me pasa el rechazo.
Los aeropuertos, aunque sea como esta vez por motivos no laborales, me recuerdan aún todo eso con excesiva vividez. Está bien, de vez en cuando, un refresco, no se me vaya a olvidar que si suena el teléfono y es un head-hunter tengo que decir la señorita Xurri nostá, que ha salio, que yo solo soy lasistenta y que no, que no sé si tié que volver pronto o no, que a mi no me da cuentas.

Les estones mortes, quan vas curt de temps, són un regal, si no estàs agobiat per horaris estrets i no tens que estar pendent de ningú. Són com petits oasi forçosos en un mar d'activitat continua. Plaents.

el paseante dijo...

Hay semanas que piso el suelo de dos o más barrios distintos de Barcelona y no escribo un post por ese motivo. Cómo os gusta dramatizar a las mujeres :-)

Espero que vuelvas poco a poco. Me gustaba mucho tu universo.

Xurri dijo...

unos se van, otros vuelven, es lo que tiene esto, paseante, altas dosis de desincronia.
pero vaya, que si quieres lo borro :)
tu universo conserva su magia intacta, que lo sepas, carallot.

khalina dijo...

A mi no m'agraden les cues dels aeroports, no els canvis, però crec que és millor fer com tu i prendre-s'ho bé. ja que no puc canviar-ho, hauria de buscar-li el positiu