martes, enero 22, 2013

Un robado

Aún no he pisado el andén cuando mi tren arranca, sin esperarme.
En quince minutos aparece otro vagón frente a mi, y abre su puerta con un pesado suspiro.
Elijo asiento frente a un chico moreno, con barba y gafas y una carpeta de la UPC. El señor que me sigue elige el asiento de enfrente y despliega su periódico.
Saco unos papeles, y leo y corrijo, absorta.
A la altura de Torre Baró el tren me marea, y los guardo.
Me pongo mis gafas y miro al frente.
El chico escribe, absorto; escribe, borra, vueve a escribir.
A ratos con detalle, a ratos usa trazos largos.
Borra.
Mira.
Dibuja.
Me mira.
Me dibuja.
Llega mi parada y me levanto - avanzo a la siguiente puerta para mirar, pero él gira un poco su carpeta para esconderla.
De reojo intuyo los trazos de mi chaqueta y mi pelo.
Para el tren. Al bajar miro atrás, y le veo guardar: dibujo, lápiz, goma.

5 comentarios:

Emily dijo...

Mmmmmm, no m'ha passat mai :)

Emily dijo...

Diria que et vaig fer comentari :(
era: no m'ha passat mai, por qué será??

fra miquel dijo...

- Estaria fent els deures de dibuix?
- Et va trobar interessant?
- Li deu agradar dibuixar al natural...
B7s


PS: És més fàcil robar fotos ;o)

Xenia dijo...

Que bonic! Has estat un dels seus miralls del dia

(Elisabet)
(No se porqué, este comentario desapareció...)

el paseante dijo...

Seguramente, en ese dibujo había más de tu espíritu que de tu cuerpo.